viernes, 15 de abril de 2011

La campaña que nos amenaza


De aquí a tres días, la Semana Santa y pecadora. Pasada la misma, una miaja de precampaña y, a continuación, casi sin tiempo para quitarse los capirotes, llegarán otros con otras máscaras a darnos la tabarra durante quince días.

Habrá que aguantar, con estoicismo e irónica sonrisa, todo el rosario de promesas que caerá sobre nuestros sufridos cuerpos. La competición está cerca, las vallas esperando con la mejor imagen del candidato/a; el militante sacando brillo a sus enmohecido carné; los “pelotas” engrasando las vísceras de la adulación; y los que esperan el asalto a la poltrona, perfilando la forma de hacer la “pascua” a quien se la hizo a él.

Todo está preparado y cada pieza en su sitio: el dinero en los bancos, la deuda en nuestros bolsillos y los “listos” en las listas. El poder, o sea el dragón de las siete cabezas, juega a todas las cartas e igual es andalucista que socialista, comunista o popular. Es un dios presente en todo tiempo y lugar. La actitud de servicio se esconde avergonzada entre los bucles de los manicomios, sabedora de que no tiene sitio en este nuevo carnaval.

La avaricia anda nerviosa, pues desconoce quién va a gobernar la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, cualquiera de ellas, y no sabe con claridad por quién tiene que apostar, así que usará todas las máscaras posibles.

Y como soy consciente de ello, apostaré fuerte en la ruleta de la vida por el asomo instantáneo de la felicidad, y esperar, esperar pacientemente el sabor de una lejana brisa que me acaricie tras la densa niebla de lo cotidiano. La brisa no será desde luego el resultado de la votación, porque es seguro que alguien seguirá pasando hambre, y no deseo ser cómplice de ello.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com
http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”

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