jueves, 17 de marzo de 2011

Pendón y Briones



La política andaluza está al rojo vivo, o tal vez muerto, me refiero al rojo, cualquiera sabe. Ahora nos llega el Tribunal Constitucional y declara inconstitucional el artículo 51 del nuevo y flamante Estatuto de Andalucía que asumía las competencias del río Guadalquivir. Mi pozo en un gozo, o viceversa, porque así sigue vigente una Elegía andaluza que hace años escribí y en la que disertaba líricamente sobre el río andaluz por excelencia.

Pues bien, no fue el PP, sino el socialista Rodríguez Ibarra, en su condición de Presidente de la Junta de Extremadura, el que interpuso recurso a su camarada Manuel Chaves al que, por cierto, le ha ganado el pulso, aunque sea Griñán el que pague los platos rotos. Tan mal se le han puesto las cosas al actual Presidente, hombre formal y formado, que los tambores internos del PSOE andan, dicen, buscándole sustituto/a para las próximas elecciones, y en las bambalinas de las confabulaciones se habla de la ex comunista Rosa Aguilar, tránsfuga por excelencia en la política española, para ser candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Y todo esto sin mencionar el tema de los EREs.

Todo lo anterior habrá que estudiarlo con sumo cuidado, y hasta que eso llegue hablemos del libro que ha publicado la Diputación malacitana que preside Salvador Pendón y en el que, como posible despedida de su responsabilidad actual, ha publicado un libro por valor de 6.000 euros y en el que, atestigua el PP, se publican 60 fotografías del “presi”. Éste, con lógico berrinche, ha “dado” un manotazo virtual a la oposición y le ha echado en cara que Miguel Briones, Delegado Municipal de Cultura del Ayuntamiento, por tanto del PP, publicó otro troncho, por un valor aproximado de 30.000 euros, en el que el tal Briones se ha adornado con otro buen montón de fotos propias. Y es que son como niños, y a los niños, ya saben, hay que tomárselos a broma, aunque sea con nuestro parné.

Así las cosas, y a la espera de recibir, no invitaciones para ejercer de palmero, sino los ególatras libros, tan sólo confío en que Teresa Porras, eficiente edil, arregle con prontitud la cuestión del paso de cebras a que me refería ayer, aunque hasta ahora no ha puesto una pica en calle Narciso Pérez Texeira.

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