lunes, 7 de marzo de 2011

Manuel Díaz: concejal en la encrucijada


Manuel Díaz es, o ha sido, uno de los concejales del PP mimados por el alcalde Francisco de la Torre Prados. Tanto lo es, que no hará siquiera un mes que en una de sus últimas declaraciones anunciaba que dicho concejal y/o Carolina España podrían ser perfectamente sus sustitutos a ocupar el más cálido de los asientos del Ayuntamiento de Málaga.

Como a Paco se le respeta, y con razón, aunque uno tenga clavado más de una espinita por sus afinidades con el delegado municipal de Cultura, señor Briones, en materia de finiquitar Colecciones de Poesía y poesía socal, ahora el personal de la oposición y algún “amigo” o camarada del señor Díaz están erre que erre para que Díaz sea cesado; pero ocurre que en política, si se nota un deseo desmesurado para que le den la patada a alguien, el partido se enroca a favor del mismo y es casi imposible que se consume el deseo. A lo más, y ello sería lo deseable a lo más que se puede llegar es que el buen señor dimita, hecho harto difícil dada la proximidad de las elecciones municipales y la “crisis” que llevaría consigo.

O bien Manuel Díaz es un “santo inocente” o bien un aprovechado de su cargo en el Ayuntamiento, porque no quiero creer que por una calderilla de euros haya abusado de su condición de prepotente. Nadie habla de ello, pero más me preocupa, y de ello nadie habla, que uno de sus hermanos sea Director de Área de uno de los distritos municipales de Málaga. Y ello, porque entonces todo esto de los ayuntamientos, diputaciones y Junta de Andalucía comienza a parecerse a la Cosa Nostra, la Familia o la Mafia que es lo que se deduce de tanto familiar enganchado a las ubres de lo oficial. Y ya ven que son legales todas esas designaciones digitales que se llevan a cabo en el cortijo de los que se creen dueños y señores del mismo.

Pues sí, lleva razón el Alcalde cuando afirma “que en política, y en cualquier aspecto de la vida social, no solamente hay que ser honrado, sino también parecerlo”, puya directa endosada a la carrera de Manuel Díaz que, si fuese como habría que ser y el Alcalde lo creía, debía recoger sus bártulos y retirarse a disfrutar del buen patrimonio que creo tiene.

Pero no será así. O sí, pues la vergüenza debe seguir existiendo. ¿O no?

www.josegarciaperez.es

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