lunes, 21 de marzo de 2011

La "Trinidad" se queda sin biblioteca


Ruego me perdonen las autoridades municipales, en especial la dedicada a Cultura, si este copo es erróneo de principio a fin. Y si fuese así, no duden en que pediría disculpas públicamente.

Ocurre que el pasado sábado, mientras tomaba un corto en mi segunda casa, el café-bar Gran Vía, sito en calle Don Cristián, lugar, me refiero, a la calle, donde hace unos días llegaron los Servicios Operativos que comanda la eficaz edil Teresa Porras y arreglaron unos peligrosos desperfectos de una de sus aceras, acción que hay que agradecer, y así lo ago, aunque recuerdo a la buena concejala que existe un salto peligroso de calle a calle, Don Cristián a Narciso Pérez Texeira, donde peligra la vida de cualquier despistado por la falta de señalización de un paso de cebras; pues bien, decía que tomaba un café al tiempo que leía la sección de cartas al director del Decano de la prensa malagueña, cuando fijé mi atención en una de ellas en la que un ciudadano, seguro que trinitario, se quejaba del cierre de la Biblioteca del maltratado barrio de La Trinidad y de su traslado a calle Martínez Maldonado, junto a la gasolinera de Las Chapas, bastante distante del corazón del barrio, llámese Plaza de Bailén, y lugar donde estaba ubicada la anterior Biblioteca.

No dudo que en espacio tal vez haya ganado ese motor de la cultura, pero no llego a comprender que el espacio dejado se convierta en Casa Hermandad de la Cofradía del Cautivo.

Que no se me enfaden, si todo lo anterior es cierto, los hermanos del Señor del Lunes santo, Lunes blanco, porque entonces “apaga y vámonos” a emigrar a otro sitio. Lo que intento decir es que no es correcta la decisión municipal, pues mucho, tal vez demasiado, tiene la imagen, y poco, muy poco, los vecinos de la Trinidad, que por no tener, tienen un Convento que, siendo una maravilla, es una vergüenza, aunque este marrón corresponde a la Junta de Andalucía.

Pero el pueblo trinitario es sumiso. Calla y otorga, y lo que pudo ser un paraíso o una seña de identidad es hoy una nuez cascada por unos y otros.

¿No dicen que los libros nos hacen libres? ¿Qué libros? ¿Tal vez los de Pendón y Briones?

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