jueves, 3 de marzo de 2011

La "revolución" de norte de Africa


Todo comenzó cuando el joven Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en una plaza de Túnez por haberle quitado el gobierno de Ben Alí un puesto de “chucherías” en uno de los muchos rastrillos de aquellos territorios. Unas revueltas, que algunos denominan revolución, consiguieron que el Presidente Ben Alí, uno de tantos sátrapas, fue obligado por el Ejército a dejar el poder: el Ejército, no se olvide. Y hasta hoy, que yo sepa, con un juego de ruleta de cambio de éste para poner al otro, el Ejército es el alto mandatario de Túnez, lugar, por cierto, hasta donde ha llegado nuestro presidente Zapatero para prometer una especie de Plan Marshall. En Andalucía, seguimos con el chorreo de los EREs como fórmula para beneficiar a unos pocos.

La cosa, la revuelta, se trasladó como efecto dominó, hasta la tierra de faraones, Egipto, donde el último de ellos, Mubarak, tuvo que salir que se las pelaba por orden, cómo no, del Ejército, mientras los jóvenes egipcios se creían los héroes de la revolución. Aquí, en Egipto, también que yo sepa, todo sigue igual que antes y lo mismo que en Túnez, el Ejército es el que manda y gobierna mientras se piensa como salir del atolladero.

En Argelia y Marruecos se iniciaron también carreras, revueltas e intentos de dar algún que otro susto a los gobernantes Boutefhika y el Sultán Mohamed VI; pero he aquí que los asustados fueron los “revoltosos” porque los jefes mencionados mandaron a los ejércitos dar estopa a toda leche y, tras algún que otro muerto, también que yo sepa, la causa “revolucionaria” ha sido aplastada y nada se sabe, por ahora, de ella.

Lo de Libia, antigua integrante hasta hace unos días de la Comisión de Derechos Humanos del Funcionariado de la ONU, es harina de otro costal o petróleo de otra leche. Aquí yo no sé nada, sencillamente porque no me fío de lo que veo y leo. No es que Occidente se encoja de hombros, es peor, está a la espera de ver lo que ocurre con el coronel Gadafi, el que regalara un blanco corcel a Aznar, montara una “jaima” repleta de doncellas en el Pardo con el beneplácito de Zapatero y alquilara una planta (o dos) en el Hotel NH de Málaga.

Todo un rollo macabeo del que ya estamos hartos, al menos un servidor.

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