miércoles, 9 de marzo de 2011

El silencio de Dios



Estas letras vienen a cuento por el intercambio onomatopéyico que han sostenido Zapatero y Rajoy a cuento de las medidas tomadas por el Gobierno para reducir algo del gasto energético.

Rajoy ha comentado ante un grupo de adictos que cuestiones como el adelgazamiento de la energía hay que hacerlo “como Dios manda”, y Zapatero, ante otro grupo de los suyos, le ha respondido “que le pregunte a Dios cómo se hace el plan”; a favor de ambos, hay que decir que los dos líderes han sido aplaudidos a rabiar. Tendremos que reconocer, creo, que Rajoy ha empleado un lenguaje coloquial y de andar por casa, mientras Zapatero ha hecho uso del difícil arte de la ironía en su respuesta.

Sin embargo, pregunta y respuesta me han venido a pelo para intercambiar, con ustedes mis lectores, algunas de mis dudas; vamos a ello, aunque sin introducirnos en el dificultoso bosque de la teología, disciplina que trata de estudiar y, por tanto, comprender a Dios.

Para aquellos que no creen en Dios, la cuestión es simple: ambos energúmenos políticos han dicho y hecho una auténtica paparruchada. Para los que si creen en su existencia, no sé si contarme entre ellos, la paparruchada puede convertirse en un tema a debatir, a pensar y a volverse algo locuelos.

Y es que con todas las desgracias, generales y personales, que existen y seguirán existiendo en este mare magnum que llamamos mundo, Dios, no me refiero a Cristo, que también, permanece mudo e insensible. Yo, créanme, estoy harto de aporrear la puerta del posible habitáculo que tenga el Todopoderoso y no encuentro la forma, por más que me coloque audífonos, de oír la palabra de Dios en forma de respuesta a las múltiples preguntas que le he hecho a lo largo de mi existencia.

Dios, si es que existe, vuelvo a decir, calla. Y su silencio es tremendamente demoledor.

Alguien me dijo una vez que Dios habla a través de los signos de los tiempos, signos que son como fuerzas que se dan a la misma vez en diversas partes del mundo, y añadía que lo difícil era saber interpretarlos y traducirlos en realidades capaces de transformar el mundo a mejor.

¿Será cierto? ¿Cuáles serán los actuales signos de los tiempos? ¿Tal vez la sumisión al poder establecido?

1 comentario:

  1. DIOS SE MUESTRA A LOS HUMILDE, DESDE AHÍ HAY QUE INTENTARLO

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