domingo, 27 de febrero de 2011

El poema del domingo: Los días de Andalucía


Oficial y políticamente Andalucía, avalada por su Estatuto, es “una realidad nacional” y hoy o mañana, según cuando se publique este sencillo artículo, es o será su día; dicen.

Como “el día” ha caído en puente, unos ya lo han celebrado y otros lo celebrarán cuando puedan, pero siempre con prisas y floridos discursos institucionales, con flamear de banderas, bandas de músicas y cantando un himno en el que casi nadie cree, porque en realidad su letra es un canto al anarquismo libertario. ¿Y quién cree en la actualidad en el anarquismo?

Ya ven que palabra tan bella, “anarquía”, o sea, “sin gobierno”. Quede claro que los que no necesiten “gobierno que los gobiernen” serán los seres más libres y formados del mundo.

Andalucía y su 28-F no nos han conducido a ser más libres, sino a tener más gobernantes, más gente que manda y prohíbe; también nos han regalado una bandera blanca y verde que a la inmensa mayoría de sus habitantes y a la totalidad de sus políticos les trae sin cuidado.

Hoy, hace unas horas, me preguntaba una mujer idealista por cosas y hechos de la política oficial, o sea, la que produce más de un millón de parados en esta tierra donde conviven los olivos con los palos de golf, o sea, la pobreza de los sumisos jornaleros de hoy en día con la riqueza provocadora de los nuevos señoritos. No sabía que contestarle. Al final, recuerdo que le he escrito sobre la “utopía”, esa maravilla de “extraña realidad” que desean nuestros gobernantes robarnos con los fastos y canapés del Día Oficial de Andalucía.

Deseo que pase este maldito puente desde el que veo corren aguas de cientos de miles de parados, caravanas de coches oficiales, panderetas, castañuelas y el joven mendigo que silba la flauta en las inmediaciones de una catedral que cobija a un Dios que permanece mudo.

Si yo pudiese volar el puente, lo haría

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