sábado, 19 de febrero de 2011

Andalucía y sus hijos


Cuando se acercan fechas próximas al 28-F, la Junta se engalana para conceder Medallas de Andalucía a sus hijos más queridos y nombrar Predilecto del alma al que considere el mejor entre los mejores. Y esto que se hace a nivel central, me refiero en Sevilla, sede de la Junta, se repite en todas las provincias andaluzas concediendo trofeos más modestos a otros tantos ciudadanos.

Hace tiempo, desde que al poeta Felipe Benítez Reyes se le concediese la Medalla de Plata, que no me preocupa en demasía la concesión de estos honores y la nómina de los beneficiados, aunque este año me detenga unos momentos en narrar la sorpresa que me ha supuesto la designación del diputado sevillano y ex presidente del Gobierno de España, Alfonso Guerra, como Hijo Predilecto de Andalucía.

Y no porque Alfonso, conocido como “el canijo” en los primeros tiempos de la democracia, no sea merecedor a más altas distinciones, que sí, sino porque la mayor parte de su vida política activa, y hoy de una cierta pasividad, la ha pasado en la capital del Reino de España; siendo casi nula su presencia en Andalucía, exceptuando ese “quita y pon” de secretarios regionales del PSOE y candidatos a presidir la Junta de Andalucía.

Bien es cierto que si ese honor hay que concedérselo a un político, nadie con más méritos en la actualidad que Guerra, dada la mediocridad que se cierne sobre la clase política actual, sea andaluza o nacional; pero habiendo sido, y sigue siéndolo, Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados y habiendo consentido que algunos principios de igualdad hayan sido deteriorados entre ciudadanos de diferentes territorios, casos de Andalucía y Cataluña, yo hubiese dejado la predilección de la Junta para otros momentos.

Hoy por hoy, y creo no equivocarme, el Hijo Predilecto de Andalucía debería ser extraído por sorteo entre el más del millón de parados que convive entre nosotros. ¿O no?

www.josegarciaperez.es

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