domingo, 13 de febrero de 2011

Amor


Este escrito nadie lo puede entender porque es el principio y final del tronar de cantos poéticos que, desde siempre, intentaron alzar la voz para cantar lo que es amor.

Es el ejercicio indesmayable de las arenas de las playas que en un instante, nada más que un instante, se desliza entre dos seres que son uno. Es el intento de que el tiempo no destruya el placer de sentir como hombre y mujer. Es el zizagueo de la serpiente que, tímida y lenta, pero segura, se desliza entre un bosque de sudor humanos. Es querer asir para que no vuele al reino del olvido la auténtica vida.

Se ama, sencillamente se ama sin causa y razón. Solamente los que aman pueden comprender a los que aman, pero ni siquiera los que aman pueden comprender el porqué; menos aún, intentar explicarlo.

Es tan rico el dejar de ser, para ser con el otro. Es tan impresionante la transfiguración del amor. Es tan exquisito el contacto de cuerpos y almas. Es tan comunicativo el silencio. Es todo tan hermoso, que no se puede vivir sin amor. Es tan lindo.

Dejad, pues, al hombre y la mujer que amen al amor. Dejadlo en su profundo bienestar. Dejadlo en su santa locura. Detened por hoy la pasión y el deseo. Dejadlo amar. Sin más.

Sin San Valentín de por medio. A lo más, una sola rosa roja.

2 comentarios:

  1. Lo que has escrito, José, es una hermosa prosa poética en este día dichoso de San Valentín, ese patrón ¿espiritual? de todos los que se aman y también de todos aquellos que sólo entregan amor.

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  2. No lo que he escrito, sino sobre LO escrito es el mayor acontecimiento del mundo.
    Besos

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