lunes, 3 de enero de 2011

Preocupación


Tengo un buen amigo, o sea, un tesoro, que me ha enviado un mensaje en el que me comunica una cierta preocupación por mí, debida a mis últimas columnas. Y yo, agradeciendo que se ocupe y preocupe por su amigo, he repasado mis últimos escritos y, la verdad sea dicha, me encuentro la mar de bien con los mismos.

“La agenda 2011”, “De putas y prostitutas”, “Religión y Política”, “Al Psiquiátrico” y “Los hombres de la calle Don Ricardo” han podido ser los escritos detonantes de su preocupación: creo que el de “Religión y Política” más que ningún otro, y todo ello, me lo dice la intuición, porque un columnista de Diariolatorre, “entendido” en cosas de Dios, en el Misterio por excelencia, ha emprendido una cruzada por la salvación de mi alma.

Y ya ven lo que son las cosas, yo me siento como dios rompiendo la plantilla oficial del columneo para intentar escribir temas nuevos, que por nuevos pueden producir un cierto escándalo en las almas puras, piadosas y cercanas al conocimiento de Dios, pura entelequia lo del conocimiento.

Si yo creyese a ciencia cierta, sin ceguera, que todo un Dios se encuentra encerrado día y noche de forma permanente en ese pequeño recinto llamado Sagrario, llevaría, por ejemplo, al templo del Santo Cristo una cama, me acostaría y dormiría durante toda mi vida ante el Creador del Universo; no iría, tan sólo, una noche de vigilia a cantar el Tantum Ergo, rezar un rosario y portar una bandera.

Y desde luego no creo, como dice mi amigo con mucho cariño, que mis últimos escritos estén dando una imagen deformada de mi corazón. Que va, me gustaría sentirme más cerca de las prostitutas y de los hombres de la calle Don Ricardo que de los adoradores nocturnos, porque en ellos, en los pecadores y desgraciados es donde puede estar el Misterio de Dios.

Mañana te llamo.

www.josegarciaperez.es

2 comentarios:

  1. Querido Don José:
    Mi ausencia bloguera durante estas jornadas navideñas me hace desconocer sus anteriores entradas. "Asinque" pasaré en breve por ellas para asegurarme de su estado. Hasta entonces, reciba usted, amigo mio, mi deseo de bien para el 2011.
    Un abrazo, Pepe.

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  2. Comprobarás que rido Don Jesús que mi ánimo está ben, pero que mi deseo es salir del común denominador de los que escrien con la misma plantilla.
    Pues claro que sí, feliz 2011

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