lunes, 10 de enero de 2011

Los ancianos de Leire Pajín


Si sabré yo que el tabaco es malo para la salud. Dos días antes de la Nochebuena me hicieron una broncoscopia y todavía estoy esperando los resultados. Bienvenida sea, pues, la ley prohibitiva sobre el tabaco promulgada por Leire Pajín, exultante ministra de Sanidad y rica, en todos los sentidos, hasta el mismísimo tuétano de su hermoso esqueleto.

Qué es un anciano, podríamos preguntarnos: ¿un joven muerto a la vida? o ¿un viejo vivo a la vida pero con la existencia tocada de muerte? Qué es un anciano: ¿una persona joven muerta al asombro, caso de la Pajín? o ¿un anciano vivo al asombro descubriendo las facetas legislativas de la señorita Leire?

Se prohíbe fumar en lugares públicos, esa es la norma. La acatamos sin más. No son necesarios los chivatos hitlerianos ni los que crean que sus hermosos pulmones son dañados por las hermosas volutas de humo estilo Bogart, “maldito” actor que me introdujo en el arte y vicio de fumar; nadie como él, exceptuando a la Dietrich con su lujuriosa boquilla.

¿Por qué la hermosa ministra de Sanidad permite que se fume en las Residencias de ancianos?, cabría preguntarse. ¿Será porque el pitillo asesino es su último acompañante? o ¿porque pobre de ellos es lo que les queda en ese camino leve hacia la maldita Parca?

No sé la razón que impulsa a la Pajín a conceder el veneno o gas letal a nuestros mayores, entre los que me cuento. Comprendo que los presos, privados de libertad, se puedan aferrar a tan asesino acompañante, y también que clientes de los Psiquiátricos apuren su locura entre ambientes de nicotinas?, pero lo de los ancianos no llego a comprenderlos. Ni pensar quiero, siendo tan venenoso el ambiente, que sea para aligerar el momento final de su existencia y así ahorrar más de un gasto a papá Estado.

¿No será un tijeretazo vital? Que me lo explique la excelsa Leire Pajín.

www.josegarciaperez.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario