domingo, 9 de enero de 2011

El poema del domingo


Estás callada de alegría,
cual flor de invernadero.
Eres la mar en calma, silenciosa,
sin espumas de risas.
Apagas tu alma
en lámpara de aceite
con parpadeos que no cesan en su crujir.
Llanto de luces,
de estrellas que se van cuando te ven.
Asustadas se escoden cual perseidas fugaces.
En tu miedo de niña herida
repito: te amo.


Sílaba XXIV del poemario “Sílabas de marzo”

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