domingo, 23 de enero de 2011

El poema del domingo


Ya no sentiré más en mi desnudo cuerpo
el beso lujurioso de este sol,
el roce del silbo del junco,
la mies de arena blanca en mis tobillos,
la frescura del mar por mi vientre agitado,
el olor de la sal, de la espuma que salta,
del grillo que busca mi mano.
No veré al coquinero de la tarde
ni encenderé el pitillo del placer
en bella soledad que embriaga.
Como azahar del cielo
la luna blanca estéril
seguirá su transcurso de presencia encendida.
Volverá la borrasca de levante,
su lluvia caerá donde dormía
en las tardes de marzo.
Ya no mirará Gérsom,
mi perro de las noches amarillas,
los claros horizontes del sudeste.
Nunca veré a la noche
en su encuentro alargado con la orilla del mar.
Quedará nuestro aroma por las sienes
de la ribera.


ÚLTIMA SÍLABA del poemario "Sílabas de marzo"

2 comentarios:

  1. DEJA SALADO TU DULCE CUERPO

    Pareciera despedida,
    este poema de mares,
    en que describes lugares
    de una patria muy querida.

    Seguirá luz encendida
    mientras pisemos lagares,
    del zumo y de otros manjares
    que nos ofrece la vida.

    Enciende un nuevo pitillo.
    Ten la esperanza de un beso
    de un gran sol que es amarillo.

    Deja que busque ese grillo.
    Deja que mire el sabueso
    deja arena en tu tobillo.

    Un abrazo.

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  2. Es una maravilla y una respuesta poética.
    Abrazos

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