jueves, 27 de enero de 2011

El destierro


Nadie quiere ser desterrado. Todos huimos de la posible expulsión de nuestra tierra de realidades y lazos afectivos.

Nos turba la imagen de una vida fuera de los límites concretos de lo conocido. “Desterramos” el destierro y queremos seguir permaneciendo en el estúpido espacio donde nuestra propia estupidez es asumida con normalidad por los que nos rodean.

Cuando se opta por salir de la tierra “conocida”, comienza una apasionante aventura hacia la auténtica felicidad.

Salir de la propia tierra dominada, significa dejar a un lado la seguridad de pisar tierra firme y conocida, la estabilidad que supone lo alienante, la lógica que muestra como sentimiento lo razonable.

Quisiera dar pasos deslizantes, sin tocar el asfalto de la realidad, hacia el misterio de la auténtica tierra prometida: el destierro.

Pero ello es imposible. Nada se consigue con deslizarse. En la búsqueda de lo desconocido no existe el deslizamiento, porque es un camino de guijarros, tropiezos, rupturas y mutilaciones.

Temo salir hecho un guiñapo sin posibilidad de restauración, pero es peor quedarse petrificado en nuestro territorio conquistado.

www.josegarciaperez.es

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