miércoles, 12 de enero de 2011

Aznar y Felipe


Salvando las distancias, nada mejor que haber sido Presidente del Gobierno de España para vivir a todo tren.

Si exceptuamos el periodo de Adolfo Suárez y su actual estado enfermizo, y a ello incorporamos al breve paso de Leopoldo Calvo Sotelo por las alfombras del Palacio de la Moncloa, sus sucesores, Felipe González y José María Aznar, socialista el uno y liberal el otro, podríamos afirmar que haber gobernado el puzzle español, desde Murcia al País Vasco, deja buenos dividendos que se alejan, kilómetros a toda pastilla, de las penurias de la clase trabajadora y de los sumisos jugadores de dominó que conforman, con algunas excepciones, el ejército de jubilados de la jodida España.

Y es que resulta que, aparte conferencias y otros accesorios que se consolidan en una buena masa de billetaje, los ex presidentes Aznar y Felipe, o Felipe y Aznar, tanto monta, monta tanto, han conseguido con el maldito gas que nos ha subido en cualquier ducha que intentemos darnos, unos extras que más de uno, por no decir todos, quisiéramos para nuestros vástagos, léase hijos y nietos, y para sentarnos a la mesa del pueblo y conseguir, sin que se derrame una lágrima por nuestros ojos, un buen solomillo de ternera de Ávila regado con un exquisito Ribera del Duero.

No le den, pues, queridos ciudadanos de esta España en ruina, más vueltas a la mentira, Felipe y Aznar o Aznar y Felipe, cobran por asesorar, algo parecido a hacerse una paja sin ton ni son, hermosas y florecientes cantidades de euros que ustedes, yo también, no hemos visto reunidas en nuestras enclenque vidas de desgraciados españolitos.

Uno, léase Aznar, cobra doscientos mil euros por euros por asesorar, llámese soplar, a Endesa, y el otro, léase Felipe González, trinca ciento veinte mil euros, por informar, chivatear, a Gas Natural.

Mientras, ustedes y yo, discutimos el progresismo de ellos. Por favor, ríanse conmigo.

www.josegarciaperez.es

3 comentarios:

  1. Pero hombre, Don José, que ellos necesitan de despertador madrugador, de desayuno rápido, de nudo en corbata torcido por las prisas, resguardarse de lluvias bajo la marquesina del bus mientras esperan fila, de tarjeta para fichar, de paga extra y cesta navideña y, claro, de enlace sindical que les diga por donde han de moverse... Por Dios, por Dios, si pertenecen a la clase obrera...
    Es que... de verdad... como se pone usted...

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  2. Uy! hablando de enlaces sindicales ¿cuantas primaveras tiene el Gonza? ¡Jopetas! con lo bien que se tiene que estar bajo el sol del Puerto...

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  3. Lleva usted toda la razón, esto me pasa por hablar más de la cuenta.

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