domingo, 2 de enero de 2011

Al Psiquiátrico


No sé ustedes, pero un servidor está hasta la coronilla de guerras. La primera y más peligrosa es la que mantengo conmigo mismo: lo que sé que soy y lo que tengo que aparentar ser. Unas ganas enormes de mandar a medio mundo donde ustedes saben y, sin embargo, tengo que actuar diariamente como un gran actor que finge y simula.

Y tras eso, que tiene mandanga, tener todos los días que desayunar, comer y cenar. Lavarse o ducharse a diario, orinar, defecar, dormir, despertarse, ascensor arriba, ascensor abajo, bajar la basura, los papeles, recibos, Hacienda y Zapatero.

La luz, la luz que sube. El gas, el gas que también sube. La limosna, la limosna que la congelan. Saludar todos los días a los mismos tres o cuatro veces diarias. Buenos días. Buenas tardes. Buenas noches. La leche, esto de vivir es la leche. Buscar el papeo desde hace sesenta años, más los catorce que me alimentaba mi padre y los dos que mamé en los pezones de la señora Antonia.

Y los ineptos y enchufados que andan pululando por todas partes. Y uno los conoce, pero que muy requetebién, y tiene que hacer mutis por el foro. Y la existencia que se va deteriorando. Y uno es consciente. Y de pronto, aunque se esperaba, viene la mamá Pajín y nos dice que es más sano tomar un café y fumarse un cigarro con un frío que pela, que fumárselo en el cariñoso calorcete de una cafetería y yo, anciano ya, no estoy para esa nueva guerra.

Lo mejor, pues, hacerse el loco y que lo lleven a uno al Manicomio, hoy Psiquiátrico. Te lavan, te dan de comer, te sedan para dormir, puedes fumar y cagarte en la madre que parió en quien te dé la gana. Eso, loco.

www.josegarciaperez.es

2 comentarios:

  1. Magnifico, eso lo pensamos muchos y segun van pasando los calendarios y una echa la vista atras, se pregunta. Y Yo que?, y te resignas y sigues con tu desasosiego y otro año disimulando que lo mejor es ser abuela de 6 nietos y madre de 3 hijos. Buen año. Un abrazo Isabel

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  2. Si miramos hacia atrás nos encontramos con el acontecimiento del amor, pero, nos guste o no, nuestro deber es mirar al futuro, aunque éste, por cuestiones de edad, cada vez se achate más.

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