martes, 28 de diciembre de 2010

Y se hizo la luz


En toda esta grata historia del niñodiós, María, mi tocayo José, pastores, estrella con rabo, censo electoral, mesoneros sin corazón y los peces bebiendo en el agua, parece ser que hubo un malvado rey, de nombre Herodes, que mandó degollar a miles de bebés menores de dos años: son los llamados Santos Inocentes.

No sé porqué, tal vez por olvidar semejante genocidio, el pueblo transformó este vil hecho en puro cachondeo, el peor de todos es el de las bombitas pestosas que los chavales de la posguerra arrojábamos en las sesiones del cine de los jueves por la tarde.

Para que no olvidemos a Herodes, en el día de hoy, el virrey Zapatero ha subido la luz de una tacada en un diez por ciento, emulando la hazaña del malvado judío. De paso, para más INRI, le ha pegado otro soplido al gas natural y ha incidido en su mala acción al subir el AVE y los trenes de cercanía.

Encontrándonos como estamos a dos velas, todo hace suponer que su deseo es que incorporemos a nuestra ruinosa vida otra vela más a fin de que alumbremos nuestra caverna diaria.

Lo bueno de todo este tinglado de intentar arruinarnos es que nos tomemos a broma aquello del estado de bienestar y vayamos encariñándonos con la miseria sin decir una palabra de más.

Así que a partir de ya, cuando haga clic para encender su dormitorio recuerde que la luz le sale por las nubes. Lo suyo, pues, será volver al quinqué o al reino de las tinieblas, lugar éste donde Zapatero se ha empeñado en introducirnos.

Allá él.

www.josegarciaperez.es

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