jueves, 2 de diciembre de 2010

Todos eran progresistas


Julian Assange, el dueño de WikiLeaks, está en busca y captura, o algo así, pero en mayor escala que aquel Carlitos Fernández, militante del PA, del que ya nadie se acuerda. El tal Assange ha puesto al descubierto algo que ya se sabía, pero sobre lo que había un puto silencio, a saber, los diplomáticos, todos y sin dejar ninguno, son presuntos espías de guante blanco, o sea, de lujo, champán del bueno y fiestas primorosas.

Todos eran progresistas, pero dejaron de serlo. Carme Chacón, la dulce ministra de Defensa, no tiene posibilidad alguna de ejercer de candidata a la presidencia del gobierno de España o de Cataluña por, según Assange, el asunto de los aviones de la CIA que se paseaban por estos pagos como el Barça ante los hombres de Mou.

El personal del gobierno de España anda alegre y dispuesto a tocar zambombas y panderetas, durante este diciembre que nos ha entrado, porque el paro ha subido tan sólo en cerca de 25.000 personas con nombres y apellidos concretos. Y yo digo y pienso y por ello lo escribo que si exceptuamos el ejército de funcionarios, los empleados de banca, el personal de los Grandes Almacenes, los políticos y sus amiguetes, y los cuñados de los ministros, aquí queda ya poco bicho viviente con un trabajo digno de respeto.

Ya decía que todos eran progresistas, pero si la izquierda, léase el trasnochado Zapatero, según Assange, privatiza buena parte de los aeropuertos y un tercio de las administraciones de loterías de Estado, el poco dinero limpio y sonante irá a mano de los pudientes. Y si al mismo tiempo, a partir de febrero del temido 2011, ZP, romántico socialista, según cuenta Assange, corta los 426 euros mensuales a los parados, la revolución, dicho de otra forma, el ruido de las tripas de los estómagos puede comenzar a hacer de las suyas, porque no se olvide que la revolución se inicia en los estómagos.

Y para colmo de males, tal vez de bienes, a Zapatero le han dado otro disgusto porque el mundial de fútbol de 2018 se ha ido con viento fresco, nunca mejor dicho, para Rusia, lugar donde hace años todos eran “progresistas”

Vamos, que me mondo de risa.

www.josegarciaperez.es

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