jueves, 30 de diciembre de 2010

Religión y Política


Cuando hablo de Religión no me refiero a ninguna en particular y cuando lo hago de Política tampoco es mi deseo hacerlo de un determinado partido. Claro es que tampoco excluyo a ningún colectivo religioso o político.

La Religión y la Política se dan la mano en la mayoría de sus manifestaciones: Dios y Líder, Mandamientos y Estatutos de obligado cumplimiento, Fieles y Afiliados, Bautismo y Carnet, Comunidad y Secta, Teoría y Praxis, y todo un conjunto de acciones interrelacionadas que consigue que todos aquellos que no estén con ellos, estén contra ellos.

El ser libre es el que no se encuentra atado por ninguna de estas ligaduras que dan esperanza en forma de cielo para el futuro o buenos euros en forma de cargo o enchufe para el presente.

Para ello hay que convertirse en siervo fiel y próximo de Dios o del Líder, guardarlo y protegerlo, amarlo y adorarlo, y no permitir que ningún extraño ose extender una lona para acampar cerca de él.

El conjunto de fieles y/o afiliados forman una comunidad camino de convertirse en auténtica familia, familia en la que no tienen cabida los extraños, o sea, los infieles. Cualquier insinuación se convierte en dogma de obligado cumplimiento y el que se salte la norma es arrojado a los infiernos o a la puñetera calle.

El brujo religioso, también llamado sacerdote, va incorporando a su comunidad a los hombres que desean perder su libertad y colocarse unas cadenas que les ate para siempre. El líder, llamado también presidente o secretario general, va conformando un ejército donde la lealtad se premia una vez transcurrido un tiempo de sumisión.

Religiosos y políticos no arriesgan nada en sus vidas, pues lo suyo es obedecer a ciegas.

www.josegarciaperez.es

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