viernes, 31 de diciembre de 2010

Los hombres de la calle Don Ricardo


Por edad y por lo que se avecina, sé que es normal que sea recogido en espuertas y depositado en cualquier Monte del Olvido, más aún desde que el Alcalde Francisco de la Torre Prados confió más en Miguel Briones, Delegado Municipal de Cultura, que en mí y con el voto de ambos mandaran a los infiernos del silencio a la colección de poesía “Ancha del Carmen”, al tiempo que Elías Bendodo, presidente del Partido Popular de Málaga, se atracaba de porras de churros festejando el fin de la poesía.

A partir de ese momento, separado de todo lo institucionalmente correcto, y libre e independiente con mi paga de jubilado, y sin pedir nada a nadie, dedico mi tiempo a buscar la lírica y la sabiduría en el pueblo, lírica y sabiduría que sube de tono y aroma a medida que los pelotazos, bien bebidos, forma parte de nosotros.

Mi refugio es “Gran Vía”, sito en calle Don Cristián, calle que en la esquina opuesta reside “El Corte Inglés”, y entre ambos monumentos: “Gran Vía”, horno de amistad y “El Corte Inglés”, lugar de consumo, existe la calle Don Ricardo, residencia al aire libre de unos hombres erguidos que no se meten con nadie, no piden a nadie, no se enfadan entre ellos, no se sientan y viven de lo que viven que yo, la verdad sea dicha, no lo sé, pero viven.

Y así voy pasando los días, ¡ah! y los años, pues hoy es el maldito último que he pasado. Anoche, por ejemplo, tomaba una copa con Paco Montoya, Doctor Honoris Causa del Perchel y de La Trinidad, y me narraba (Montoya no habla, sino narra) y decía: “me da cosa…”. Preciosa expresión ya perdida por los Briones y Tinoco que “no le dan cosa” de fundir la poesía.

Pues a mí “me da también cosa” de felicitar el año 2011 a todo el mundo, de manera que reduzco la felicitación a los hombres de la calle Don Ricardo y a los que vivimos nuestra particular bohemia en “Gran Vía”.

www.josegarciaperez.es

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