viernes, 24 de diciembre de 2010

La noche más buena


Esta noche, que es la más buena, el personal cristiano se reúne para cenar algo mejor que cualquier otra noche y, unos de forma consciente y otros de manera inconsciente, celebran el inicio histórico de una nueva era, la cristiana, con el kilómetro “0” del niñodiós.

Con el estribillo del “beben y beben y vuelven a beber”, tomo un pandero comprado esta misma mañana, mi compañera Rosi una zambomba y con nuestra hija Rosamari, este alumbramiento lo pasará con nosotros, que hace milagros musicales con una cuchara y una botella de Anís del Mono, nos marcamos el mismo villacinco que heredado de mi madre, la señora Antonia para más señas, es santo y seña de esta nuestra noche. Dice así: “Por los caminos del cielo/ se pasea una doncella;/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella.”

Y poco más que se salga de lo corriente. Sí es cierto que un torrente de recuerdos recorre la mesa y avituallamientos: los padres, abuelos, hermanos, ay mi hermano, la pastoral que hacíamos por el Barrio Obrero de Melilla.

Cumplimos, pues, con el rito navideño, no por cumplimiento y con extravagancias religiosas, sino porque nos sale de las ocultas raíces que entrelazan años, cordones umbilicales, arrugas, el ayer y el hoy, y el esperanzado mañana.

Y brindamos, chin-chin, por vernos guapos y guapas a pesar de los surcos que mide el tiempo vivido. Y por segunda vez, volvemos a golpear los vidrios entre sí. Y somos y seremos felices en torno al tronco que nos une, y aunque la raíz parece no verse está con nosotros. Y seguro que con vosotros.

Pues eso, brindemos todos, chi-chin, por el amor.

www.josegarciaperez.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada