sábado, 18 de diciembre de 2010

El hundimiento de Zapatero


Al día de hoy, dentro de unos días “El Gordo” puede hace milagros, se podría afirmar que el presidente Zapatero está en fase terminal política. Al menos por lo que se ve y se augura. Y con él, el PSOE.

Esto ocurre cuando la política se sustenta en liderazgos, sean estos reales o ficticios. No seré yo el que se atreva a juzgar si el liderazgo de Zapatero es real o ficticio. Si es real, ya no lo es; y si ha sido ficticio, el tiempo, auténtico juez de la historia, lo va demostrando de manera inexorable.

Y no me refiero a los bandazos ideológicos que con motivo de la crisis económica está dando un día sí y al otro también. Pues las circunstancias son las que son, ya saben, coger al toro de la crisis por los mismísimos cuernos y decirle a la españolada, sin remilgos ni dobleces, si queremos salir de este atolladero no tengo más remedio que doblegarme a la libérrima ley del mercado, poner el trasero, que me penetre hasta el duodeno y, a partir de ahí, pensar que todo está bien empleado para que de aquí a cuatro o cinco años podamos respirar con cierta tranquilidad.

Pero no, el presidente Zapatero se disfraza cada día de izquierdista o derechista, socialista o liberal, y la caída de la máscara del día anterior consigue que el interrogante de su cambiante personalidad sea discutida permanentemente.

Y con él, todos sus fieles seguidores desde Patricia a Griñán y desde Heredia hasta Conejo, todos socialistas de carnet. Ello da como resultado que tras el derrumbe de Zapatero, todo el tinglado del PSOE, sustentado en su líder, se venga abajo en forma de escombrera.

Las encuestas que corren para el próximo mayo son aterradoras de cara al socialismo: la pérdida de todas las capitales de provincias a excepción de San Sebastián y la gran mayoría de las localidades de más de 50.000 habitantes.

Sé que no lo creen, pero tiempo al tiempo, a no ser, ya decía, que toque “El Gordo”

www.josegarciaperez.es

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