miércoles, 29 de diciembre de 2010

De putas y prostitutas


Tenemos a la ciudad en ebullición. Los puritanos deshojan la margarita de dónde ubicar a las pobres putas para que su vista no escandalice a nadie. Las autoridades municipales han hecho pública una ordenanza para que el amor, en este caso el desahogo sexual, no se realice en plena luz pública, o sea, a la vista de todo el mundo.

La ciudad es Málaga, la que todo lo acoge y todo lo silencia. Y es que la ciudad prepara sus artes, formas de engatusar al personal, para que el voto caiga en el talego correspondiente, en este caso al reino de los puritanos del PP.

Estas putas no son putas, sino rameras o prostitutas, mujeres que intercambian sexo por dinero. Las putas son las que se acuestan con otros porque sí, o sea, porque hacen lo que quieren. Las prostitutas sabemos donde están, cuánto cobran por un servicio, sabemos de sus mamoneos con agentes de la autoridad, de sus humillaciones ante chulos, proxenetas y mafiosos y del peligro que corren por esos polígonos industriales; pero de las putas no sabemos el lugar que ocupan en la sociedad, pueden estar en la cúpula de los partidos políticos o instaladas en la mismísima sociedad de la que emanan estas órdenes municipales contra sus primas hermanas, las prostitutas.

Ahora, los hombres de bien de la sociedad, los escandalizados, andan buscando un lugar apropiado entre ratas y basuras para que las prostitutas se ganen, o pierdan la vida, de la peor manera posible.

Es necesario un nuevo Clint Eastwood para que al igual que en su famosa película “Sin perdón”, cabalgue, como vengador de las que no tienen voz, las mágicas noches de Málaga y lance su balacera de palabras contra el puritanismo trasnochado de los que se creen cruzados de una santa causa.

www.josegarciaperez.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada