sábado, 25 de diciembre de 2010

Ay mi hermano


No es lo mismo que se mueran las personas a que se te muera un ser próximo a ti.

Fernando era mi hermano mayor y se nos ha ido entre soplos de suspiros el día de la noche más buena del año, justamente a las 18:40 horas. Ya venía arrastrando eso que llaman hoy proceso irreversible, o sea, no nos ha cogido de sorpresa, pero a los testigos de su último apagamiento, yo entre ellos, que quieras o no fue tenerlo y no tenerlo, se nos fue en un santiamén que, ya decía, venía de largo.

Era hombre de fuerte carácter, y tierno como nadie cuando había que serlo. Trabajador de verdad, tal vez más de la cuenta, cumplió con lo que la vida le encomendó, eso ya de por sí es suficiente: sacar a sus cuatros hijos desde la infancia a la adultez y saber prepararlos para hacerle frente a la vida.

Ay mi hermano. Lógicamente cuando algún amigo o conocido quiera mitigar ese pellizco que hoy llevo en el alma, con toda seguridad me dirá las mismas vaguedades que yo acabo de escribir anteriormente, ya saben: ¿qué edad tenía? o, bueno, ya era mayor o se venía venir. Lo de siempre, vamos.

Pero verán ustedes, cómo lo explicaría, un hermano nunca se hace mayor, un hermano siempre es el pasado hecho presente o viceversa, un hermano es la agarradera al recuerdo de la infancia, Fernando ¿te acuerdas de cuando nuestra madre llevaba al horno los mantecados? o cuando cantábamos de un tirón aquello de “Ya vienen los Reyes Magos….

Un hermano nunca muere porque está siempre en ti, forma siempre parte del mismo manantío de sangre, nacimos del mismo útero y dormimos durante dieciséis años en la misma cama de la Casa Verde del Barrio Obrero de Melilla.

En esto de los procesos familiares, los hermanos son rancho aparte, algo intocable y difícil de explicar. Como yo digo, somos de la misma leche y sangre.

www.josegarciaperez.es

7 comentarios:

  1. Sólo puedo decir que te comprendo porque he pasado por el mismo proceso y me atrevería a decir que todavía más doloroso porque si un hermano es tu propio recuerdo, un hijo es tu misma carne. Te comprendo... MAGDA RODRÍGUEZ MARTÍN

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  2. ... pero seguimos. No es que sea lo importante, pero sí es la noria de la vida...
    Gracias por tu recuerdo

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  3. Le entiendo porque lo pasé hace años en 10 dias mi hermano nos dejó. Uno va sintiendo el vacio de nuestras raices. Pero efectivamente este es el torbellinos de la vida. Lo siento. Isabel

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  4. Sin conocerle personalmente, siento lo de su hermano.
    Espero que ese nódulo hijo pu(...) o no, sea tratado y desaparecido.
    Un saludo desde Málaga.

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  5. Complicao eso de perder a un hermano. Mejor seguir aprovechando los días. Un abrazo.

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  6. Gracias tio por este recuerdo.
    Tu sobrina la bética

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