jueves, 25 de noviembre de 2010

Treinta elegidos


Zapatero, nuestro presidente, va a reunirse dentro de unos días con treinta personajes importantísimos, entre banqueros y grandes empresarios, de la vida española para ver si nos escapamos del contagio griposo de irlandeses y griegos, y del síntoma que padecen nuestros vecinos portugueses, hoy en huelga general. La “cosa”, la crisis, parece que ya ha tomado cuerpo en el optimismo radical de ZP y comienza a ver todo de forma diferente.

En primer lugar, para qué engañarnos, se ha envuelto en la manta del gran capitalismo e implícitamente reconoce que nuestra salvación del llamado “contagio empobrecido” se encuentra en manos de una treintena de señores y, tal vez, ya veremos, alguna que otra señora. Durante años, lustros y decenios, estas tres decenas de personajes han columpiado sus beneficios en el perraje de los débiles y, lo que son las cosas, son a ellos a los que va a pedir consejo para ver como sacamos el gaznate de la ruina.

En segundo lugar, para qué engañarnos otra vez, los treinta elegidos van a sugerir al Presidente que tiene que amarrarse los machos y pedir a la ciudadanía, ya saben, a la escoria, que ha llegado el momento de comenzar a dar tijeretazos radicales a lo poco sano que va quedando, a saber, algún que otro impuesto de más en los ahorrillos, seguir con la congelación de pensiones, recortar el número de funcionarios, apretar las tuercas de la reforma laboral, trabajar más, ganar menos y consumir mucho.

En tercer lugar, para qué engañarnos y caer en más trampas, ZP ha enviado a la oquedad de la nada a UGT, CCOO y CEOE, o sea, sindicatos y empresarios de poca monta, y se ha subido, o bajado, en el lomo del Gran Capital, concretado en los treinta elegidos, como el único garante posible para sacarnos de la Unidad de Cuidados Intensivos a la que parece están destinados nuestros huesos, eso sí, con una muerte digna.

En cuarto lugar, y a mí no me engaña, ZP ha cambiado a Rubalcaba y compañía, al Congreso y Senado, a la democracia y al pueblo, por treinta personajes que no saben lo que es vivir la crisis en el tuétano de su osamenta.

Que dimita, para qué engañarse.

www.josegarciaperez.es

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