martes, 9 de noviembre de 2010

La moviola de Felipe González


Sin venir a nada o viniendo a mucho, eso nada más lo sabe él, Felipe González, sin venir a cuento o porque se chochea desde las alturas, ha vuelto a resucitar el tema de los GAL, o dicho de otra forma, del terrorismo de Estado, en su lucha contra ETA.

Flaco servicio le ha hecho a Zapatero y Rubalcaba al contar, porque sí, que él, gracias a sus servicios de información, pudo haber volado a la cúpula de ETA cuando ésta se reunía en su, por aquel entonces, santuario francés. Caracolea con su propio pensamiento y, aunque se lo pensó dos veces, al final desistió de realizar la voladura de los de la serpiente y del hacha, y ahora, pasadas más de dos décadas, le da vueltas a la chorla y no sabe si hizo bien o mal.

(Abro paréntesis. Antes de seguir con el tema cabría preguntarnos qué hubiésemos hecho cualquiera de nosotros de estar en su lugar, pero como las posibles respuestas son personales e intransferibles quedémonos en el posible interrogante)

Los que vivimos a tope aquella historia en que parte de la vieja guardia del PSOE fue a dar con sus huesos en la cárcel de Guadalajara, mientras una legión de acólitos socialistas, entre ellos el propio Felipe, rindió su homenaje en las puertas de la prisión, no creemos que todo este nostálgico recuerdo de González se deba a una zozobra de la mala conciencia que le ha quedado, sino a algo que se nos escapa, se me escapa, y a lo que no podemos, por pura ignorancia, dar respuesta.

Preguntado el yerno del ferretero e ex inquilino de Guadalajara, señor Vera, ex Secretario de Estado para la Seguridad Nacional, al respecto, ha asegurado que Felipe estaba al corriente de todo lo que sucedía en aquella guerra sucia donde algunas veces pagaron justos por pecadores.

¿Pretende Felipe, tal vez, horadar o taladrar a Rubalcaba de norte a sur y de este a oeste? ¿Y por qué?

Este sí que sería un buen debate.

www.josegarciaperez.es

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