viernes, 1 de octubre de 2010

Tony Curtis


Cuando el cine era cine y a él se iba en familia los domingos, cuando nacieron la películas en color y la Bacall y Bogart fumaban como cosacos, cuando el cine y el amor eran los únicos entretenimientos de una juventud perdida, los que formábamos parte de aquella juventud teníamos nuestros ídolos, ídolos que por regla general filmaban sus películas en Hollywood.

Los ídolos, con el paso del tiempo, se derrumban o se olvidan, pero cuando esas personas que algunos llegamos casi a idolatrar se nos mueren, da la sensación, al menos yo la tengo, que con ellos se va una parte de nosotros.

Eso me ha pasado con el fallecimiento del apuesto Tony Curtis, aquel joven atleta que, junto a Burt Lancaster, dio el triple salto mortal sin red, o al menos parecía que lo daba, en la película “Trapecio”.

Curtis también fue aquel extraño esclavo que leía poesía en los campamentos de “Espartaco”, primer esclavo que se rebeló contra el Imperio Romano, y que llegaba a enternecer al famoso gladiador. Por aquella fina interpretación obtuvo una nominación a la codiciada estatuilla de la Academia de Cine de los EEUU.

Así podríamos seguir relatando hasta cerca de un centenar de films entre los que, por fuerza, hay que mencionar “El último magnate” y “Fugitivos”, pero fue con “Faldas a lo loco”, una de las grandes comedias de la historia del cine, donde Tony Curtis, junto a Jack Lemmon, Marilyn Monroe y el mítico George Raft (“Botines”) dirigidos por Billy Wilder, consiguieron que las carcajadas tronasen en aquella España desfasada.

Aunque parezca que puede importarme la filmografía de Curtis, lo que me interesa de él fue su complicidad, durante varias décadas, con mi persona para echar unos ratos estupendos y repletos de aventuras, tragedias, sonrisas y amores.

Le estoy muy agradecido, y es por ello que escribo sobre él antes que del suspenso que un jurado de marras le ha endiñado a Málaga a cuenta de la Capital Cultural de Europa para 2016.

De eso tal vez tratemos mañana.

www.josegarciaperez.es

3 comentarios:

  1. Don José:
    Nuevamente nos muestras tu afición al cine. Es cierto, cuando alguna persona del otro lado de la tele, del cine, se va, algo se nos va. Tendremos su cine desde el sillón y a golpe de mando (a distancia).

    Ni Málaga ni Alcalá de Henares... Amigo mio, nos hemos quedado con un suspiro sostenido.

    Abrazotes.

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  2. Ah! Pepe, otra cosa, la poesía de Juanjo Almeda, tu paisano malagueño, merece la pena. En Alcalá de Henares recitó un par de poemas y ¡ojo! ¡grande!

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  3. No conozco a Juanjo Almeda. Procuraré hacerlo. De Alcalá y Málaga, lo mejor es dejarlo; aunque yo pondré un par de banderillas por esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia.

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