viernes, 22 de octubre de 2010

Sanos con Leire Pajín


Los grandes analistas de la política nacional le otorgan a Leire Pajín el calificativo de perdedora por haber sido nombrada ministra de Sanidad y habérsele esfumado el cargo de Vicesecretaria de Organización en el PSOE de Zapatero y Rubalcaba.

Ya me gustaría que todos los fracasos de mi antigua vida se hubiesen parecido a los de la planetaría Leire: coche oficial, buen sueldo, tarjeta de crédito, acceso a la cúpula del poder, sentarse los viernes en La Moncloa, un cierto refrito dinerario a la hora de la jubilación y posar su cuerpo en la bancada azul, orgasmo puro y permanente en la vida política.

A mí no me cae mal esta atrevida y osada joven política que anunció, sin rubor alguno, el encuentro entre Obama y Zapatero como un hecho histórico y planetario. Al principio, cuando la veía en sus apariciones en la tele, me daba la sensación de algo “pepona”, pero pasado el tiempo y acostumbrado a su visión permanente, la empecé a ver mona, experta en abrazos y magreos, dejándose querer y sana como una pera.

Esto último es lo más importante para ser Ministra de Sanidad, porque si la tomamos como modelo a seguir podemos llegar a lo más alto en todo lo relativo a la salud. Sus antecesores y antecesoras nos han dejado un rosario de buenos propósitos, pues ya ven que la Salgado, promotora de la prohibición del fumeteo, no está de tan buen ver como la Pajín; Bernat Soria, el hombre que propuso a ZP para el Nobel, aburrido de no hacer nada, se dedicó a ser modisto y creador de nuevas tallas femeninas; y Trini, la que puede, inundó España de millones de vacunas de la puerca gripe que nos costó una buena pasta.

No, ninguno de sus progenitores hizo nada del otro mundo, pero ella, Leire Pajín, porta con elegancia una pulsera placebo para evitar la ansiedad y la pérdida de equilibrio. Ya saben que placebo es una sustancia farmacológica inerte que el enfermo se puede tomar creyendo que es aspirina y se le quita, dicen, el dolor de cabeza. Existen pastillitas, pulseras, anillos y toda una variada gama de sustancias placebo que nos pueden permitir estar en forma como la Pajín.

Y si ella es la responsable de Sanidad, o sea, la que sabe del tema, tiene dos caminos: o se quita la pulsera placebo o cierra las farmacias.

www.joegarciaperez.es

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