martes, 5 de octubre de 2010

¿Qué hacemos con Trinidad Jiménez?


El paro aumenta, las cotizaciones a la Seguridad Social bajan, el déficit del Estado sube que sube, los funcionarios se descuajaringan para llegar a fin de mes, los impuestos se disparan, se han acabado las tijeras ante tantos recortes, comienzan las conspiraciones para hacerse con puestos de salida beneficiosos en las próximas elecciones electorales, los Ayuntamientos están endeudados, qué decir de las Diputaciones, las Comunidades Autónomas están arruinadas y las arcas del Gobierno central tiene un tembleque de mucho cuidado. De las entrañas bancarias, aunque creamos que sí, no sabemos casi nada. Hay fútbol todos los días y fiestas de guardar. Persisten numerosos coches oficiales, millares de móviles y las tarjetas de crédito siguen con su agosto particular. Y seguimos entreteniéndonos con la comida que nos echan.

Ayer fue la huelga general, hoy le toca el turno a la pareja de las primarias y mañana seré el día del Presidente de la CEOE, por cierto que en cuanto a manteca subvencionada la CEOE viene a ser lo que CCOO y UGT, pero con chaqueta y corbata.

Trini ha llorado. Una lágrima ha surcado su rostro. Un fans ha sido el encargado de secársela. Pero Trinidad Jiménez, de los Jiménez Villarejo de toda la vida, no ha llorado por los más de cuatro millones de parados, no, Trini ha llorado porque ha perdido unas primarias.

Qué hacemos con Trini o qué debe hacer Trini ante esa derrota de quinientos escuálidos votos. Dicen que es una excelente ministra de Sanidad. Yo no me lo puedo creer porque las jeringuillas, esparadrapos, enfermeras, médicos y hospitales están, desde hace años, desde antes del espinazo de Celia Villalobos, en manos de las Comunidades Autónomas.

El último ministro, el científico Bernat Soria, que pidió el Nobel para Zapatero, aburrido de no hacer nada dedicó parte de su tiempo a perfilar tres nuevas tallas de cuerpos de mujer. Trini lo dedica a las primarias y a aconsejarnos que nos claven la jeringuilla de la vacuna de la puerca gripe, la A, una ruina, y ahora será la genérica.

Qué hacemos con Trinidad Jiménez. Pues bueno, que siga de Ministra. ¿O no?

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