sábado, 9 de octubre de 2010

¿Dónde ir?


Se está poniendo pesado a la edad que uno soporta salir a la calle. Los señores médicos, administradores de nuestra salud, nos indican cariñosamente que lo nuestro es andar más allá de una hora. Y es verdad, pero muy aburrido en los tiempos que corren, más aún si te encuentras con el pesado de turno y se empeña en acompañarte y te habla, faltaba más, de la tele basura y de la clase política. Tampoco puedes echarte una bolsita de pipas de girasol, no sea que escupas las cáscaras instintivamente y un guardia de la porra te coloca una infracción de las aprobadas por los pulcros concejales de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, no digamos si enciendes un pitillo y miras a un lado y otro antes de arrojar la ceniza al suelo no se que sea que el de la porra te persiga por doquier, mientras el chorizo de turno actúa con total impunidad.

Tampoco vale la pena quedarte en casa para ver una buena película, pues con el invento de la TDT, cuando el bueno va a coger al malo, la tele comienza a cuartearse y aparece el maldito aviso de “sin señal” o “señal muy débil”.

Siempre queda el libro como último o primer recurso, no digamos si es del flamante Nobel Mario Vargas Llosa, pero como el director del Instituto Municipal del Libro, Alfredo Taján, ha comparado a la ciudad con un libro, con sus erratas y todo creo yo, y la vista ya no acompaña, no digamos la luz que ZP sube que te sube, pues entonces empiezas a pensar que lo mejor es irse a otros mundos.

Claro que en EEUU recomiendan no viajar a Europa y el gobierno británico aconseja que sus ciudadanos no lo hagan a Francia, todo por temor a los de la chilaba fundamentalista, sin que la chilaba lo sea, y aquí no te puedes mover de un lado a otro porque en cuanto el gobierno se lo huele dispara la repetidora en las gasolineras. El Danubio azul se ha convertido en rojo y si te da por ir a Bolivia te puedes encontrar con una patada o rodillazo de Evo Morales en la mismísima cojonera.

Lo mejor, lo de siempre, te vas al bar del barrio, el Gran Vía, te ríes un poco, un par de copas y a casa. Es lo más saludable.

www.josegarciaperez.es

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