jueves, 9 de septiembre de 2010

Trini y Gòmez


Mientras Trini parece la ganadora de un oscar, Gómez tiene las trazas de artista secundario en cualquier película de vaqueros. Trini es la sonrisa hipocritilla permanente y Gómez posee un rostro impenetrable. Trinidad Jiménez, de los Jiménez-Villarejo de toda la vida, pertenece a una familia de rancio abolengo donde ser de izquierda, si es que lo es, significa un valor aristocrático añadido. Gómez, economista, simboliza la clase media que amortigua su peso hacia un progresismo que ya no se lleva. En casa de Trini, hace más de nueve años se urdieron los mimbres para aupar a Zapatero a la Secretaría General del PSOE y ella fue la gran muñidora, por su parte el tal Gómez osó hacerle una peineta a ZP cuando éste le pidió que dejara paso a su amiga Trini para competir contra Esperanza Aguirre por la Presidencia de la Comunidad de Madrid, y ese, el trazo de la peineta al Gran Jefe, es el principal aval de Gómez.

A los que este duelo a muerte entre Trini y Gómez ni nos va ni nos viene, bien porque no residamos por los alrededores del café Gijón, bien porque no seamos militantes del Partido Socialista Madrileño, vemos este rifirrafe de forma diferente a los que han tomado partido por la de la “chupa” o el “sin corbata”.

Trini ya fue perdedora ante el ex secretario general de Alianza Popular, el actual alcalde Alberto Ruiz Gallardón, y su amigo ZP la premió nombrándola Directora General de Las Américas, después la lanzó al vacío del Ministerio de Sanidad donde ha tirado por la borda más de seis millones de vacunas de la puerca gripe y ahora, porque sí, la ha lanzado contra el pobre Gómez, vencedor en las municipales de Parla; a tal fin, la pasea por la 1, tele, agarrada a Mª Teresa Fernández de la Vega para hablar de la obesidad, ya ven que ella, Trini, es incapaz de ponerse hoy la chupa y no digamos unos ajustados pantalones, pues los michelines aparecen por todas partes, o bien, la vuelve a visualizar por la 1, otra vez la tele, con los grandes industriales de productos farmacéuticos.

Gómez, el pobre, rifado por los medios de comunicación, puede, lo creo así, darle un revolcón a Trini y su padrino, pero ella, la de los Jiménez-Villarejo de toda la vida, seguiría de Ministra o le buscarían una nueva pasarela donde mostrar su blanca dentadura.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. El Museo sevillano
    un mal día visitó
    un banquero americano
    que de Trini se prendó.

    Don José, hoy me he puesto coplero. ¡Un abrazo!

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  2. Por aquí, Málaga, conocemos bien a la saga.
    Buen día, don Jesús, tenga usted

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