domingo, 12 de septiembre de 2010

Meditación


Detenga por un momento su existencia. Escuche latir su corazón. Recline con suavidad sus espaldas sobre el sillón. Inspire profundamente y relaje todos sus miembros. Piense y crea que es usted la persona más importante de la creación. Presione, dulcemente, con las yemas de los dedos, sus párpados y sienes. Debe sentirse y sentarse mejor. Marque el número de teléfono de la persona que ama o amó. Hágalo. Dígale que la quiso o la sigue queriendo. Se sentirá mejor.

Lea en voz alta un poema. Le recomiendo uno de mi autoría que puede encontrar pinchando http://el-copo.blogspot.com. Seguro que se siente mejor. No le importe si no lo entendió. Lo interesante en todo es que sienta emoción. Vuelva a leerlo y repita, varias veces, el verso que más le agrade.

Descanse. Inspire y expire pausadamente. Cierre los ojos. Viaje con su imaginación al lugar más deseado por usted. ¿No lo ha conseguido? Vuelva a intentarlo. Póngase en la postura más cómoda; eso sí, sin cruzar las piernas.

Si ha cumplido mis sugerencias, debe encontrarse en tránsito hacia el éxtasis. Incline su cabeza, cierre de nuevo sus ojos, cuente de nuevo hasta diez, si te es pesado, déjelo en siete.

No permita que nada, durante este lunes, turbe su mente. Olvide todos los problemas que le rodean. Repose su complacencia en el deseo nunca satisfecho. La fuerza energética del amor le rodea, nos rodea, le abraza, nos abraza (si eres mujer, muchísimo mejor para los dos, te prefiero a Miguel Briones). Mi aliento llegará hasta usted. Ya forma parte de mi vida. La poseo en el silbo de la hoja del ficus que asoma en mi terraza.

No dudes en acercarse a mí. Soy quien supone usted, el deseado. Haz un pequeño esfuerzo: mire mis ojos con dulzura, le acariciarán fijamente. Usted, mientras tanto, me contará sus equivocaciones para conmigo, extenderé mi comprensión universal y sentirá el perdón en forma de beso extendido hacia usted.

¿No me crees?, soy del Hércules de Alicante.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Desde que tienen a Drenthe...
    Buena la columnita de hoy. Yo decía, no es posible que Don José, casto y puro, diga lo que esté diciendo. Él, hombre serio y recto, explicando técnicas de yoga efervescente... y mire usted la sorpresa.
    Por cierto, ¿Sorpresa no era una monjita?

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  2. Eso intentaba, obtener una sonrisa irónica. Puede ser que la monja fuese "maravillas", no la del Congreso

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