viernes, 17 de septiembre de 2010

Manuel Pastrana


Corría el año 1998 cuando se preparaba, desde Málaga, una maniobra político-sindical para desbancar a Cándido Méndez de la Secretaría General de UGT. Uno de los pasos a dar era, entre otros, hacerse con la Secretaría Regional de UGT de Andalucía. En ese año se convocó el Congreso Andaluz de los ugetistas para elegir a su nuevo líder; todos daban por seguro que el candidato oficialista, Juan Mendoza, volvería a revalidar su liderazgo, pero he aquí que emergió una candidatura crítica encabezada, hoy podríamos decir descabezada, por un tal Manuel Pastrana que, para sorpresa de Cándido, ganó la Asamblea por 4 votos de diferencia. Desde Málaga fueron a Cándido para contarle la operación y descubrir al operador, y la maniobra fue guillotinada costándole a su protagonista, fue amigo y seguirá siéndolo por más que le pese a muchos, más de un serio disgusto, o sea, casi la vida.

Pero Manuel Pastrana quedó instalado en el poder y de crítico a Méndez se ha convertido en un mimoso de mucho cuidado.

Durante estos días el Secretario General de UGT de Andalucía ha pasado a la historia de los disparates sindicalistas cuando ha pedido a los abuelos que no cuiden de sus nietos el 29-S, día de la huelga general.

Intentemos explicarnos bien para que no existan equívocos. Lo que ha sugerido el cerebro de Pastrana es que los abuelos se sumen a la huelga y que se enfrenten a sus hijos si osan ir a trabajar, amenazándoles con no llevar a los chavales al “cole”, si es que están en edad de ello, o no cuidándolos si son chavalines o bebés.

Un abuelo, aunque esté congelado por el decretrazo de los malditos recortes, tiene como primera misión la de ejercer como tal, y Pastrana quiere hacer de ellos, de los abuelos, agentes de agitación social en sus propios domicilios.

Yo, abuelo, en nombre de los abuelos, pero sin permiso de ellos, declaro y sostengo que este Pastrana es un pequeño Herodes que, a causa de una huelga que no ve nada clara, no duda en enfrentar a hijos, padres y abuelos entre ellos.

Que dimita o lo dimitan. Es lo mínimo.

www.josegarciaperez.es

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