miércoles, 22 de septiembre de 2010

La dignidad de los mineros


Aunque fue Antonio Molina el que vaticinó que el futuro sería muy oscuro trabajando en el carbón, asistimos en estos días a los últimos coletazos de poder contemplar la dignidad del obrero en toda su magnitud. Los mineros, los pocos que quedan, van a realizar la última hazaña épica para sobrevivir, y la van a realizar marchando sobre la tierra de adopción del presidente Zapatero, León.

Hay mineros en huelga de hambre, los hay por los despachos del Ministerio de Industria, más de cuarenta están encerrados en el interior de una mina, los que quedan realizan cortes de carretera, encienden neumáticos, extienden farolas sobre el asfalto, en resumen: se hacen notar.

La ciudadanía, especialmente la que se encuentra en rodaje por la carretera, soporta, sufre y protesta esta forma de hacerse notar que tienen los mineros, pero estos hijos que arañan las entrañas de la tierra no tienen por ahora, aunque quedan los cartuchos, otra forma de que España, ente anónimo, les eche una mano en sus justas reivindicaciones.

Los empresarios de la minería no abonan sus sueldos a los mineros; el Gobierno, a través de ministro de Industria Miguel Sebastián, comunica a los de negra mirada que el Ejecutivo, o sea, nosotros, ha regado con unos cientos de millones de euros sus cuentas corrientes, pero ellos no sueltan prenda, léase, euros, a los que extraen el carbón; la UE prepara su batería doméstica para demoler el carbón español; y aquí, por estos pagos de sumisión y encogimiento de hombros, la prensa, los empresarios y los obreros, andan más preocupados por los tobillos de Messi y Cristiano que por la dignidad de la lucha de hombres y mujeres que no ven ningún rayo de esperanza en sus vidas.

Mi solidaridad para con ellos, pues qué otra cosa puedo hacer.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada