domingo, 26 de septiembre de 2010

En defensa de Ignacio Trillo


La Constitución Española en su artículo 6 proclama: “Los partidos políticos concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”

Tal vez los diputados constituyentes deberíamos haber afilado algo más la punta del lápiz y en lugar de redactar y aprobar “deberán ser democráticos, haber colocado un convincente “serán democráticos”, de esa manera se hubiesen evitado muchos entuertos en el transcurrir de la vida democrática.

Queda claro en el artículo citado de la Constitución que no puede existir democracia sin una pluralidad de partidos políticos que aglutine, alrededor de cada unos de ellos, a unos ciudadanos que sintonicen con sus respectivas ideologías. Ahora bien, que lo anterior sea esencial en democracia, no justifica que cada partido político sea democrático en sí mismo. Hablar de sanedrines, de no moverse en la foto, de los comités de listas electorales o de las mil y una injusticias que se cometen desde las cúpulas de las organizaciones políticas, reafirman la idea que la auténtica democracia dista muchos kilómetros de cualquier partido político.

Será por eso, creo yo, que en ese artículo 6 de la Constitución se coloque a la “ley” como garante de la democracia interna de los partidos políticos. Y aunque es mínimo que los militantes hagan uso de ese derecho constitucional de recurrir a la “ley” cuando vean menoscabados sus propios derechos, sí es cierto que cuando se recurre a la “ley” los aparatos de los partidos se echan a temblar.

Que un juzgado de Málaga admita a trámite una querella civil del militante socialista Ignacio Trillo, por creer que sus derechos fundamentes, en este caso presentarse a unas elecciones primarias en esta ciudad, han sido vulnerados, es una muy buena noticia para la democracia, la militancia, la justicia y la Constitución.

Lógico que el PSOE-A esté algo nervioso por el hecho de que el juez admita la querella. Algo habrá visto, aunque no sepamos su importancia. Pero yo nunca calificaría el señor Trillo de vengador, a lo más, eso sí, de defensor de sus derechos.

www.josegarciaperez.es

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