domingo, 5 de septiembre de 2010

Elegía de un romántico





Como el vidrio empañado que desliza
la visión derramada por la estancia,
lo que fuera pasión es ya ceniza
soledad insonora la distancia.
Esta larga agonía del ocaso
el tiempo la cincela con su paso.

Acudo con mi búsqueda de sombra
al fondo de la noche que me espera,
desplazo todo el tiempo que la escombra
descubriendo la luz de mi ceguera.
Los ojos que presienten lo perdido
descaman las pestañas del olvido.

Este saber que sin su beso muero
este sentir la vida en el castigo
de arrastrar por la noche prisionero
el peso de mi pena sin testigo.
¡Qué prisión sin cadenas he forjado,
que prisión de pasiones a su lado!

Cuántas noches vagó con su misterio
por las heladas noches del rocío
como vaga mi Dios su cautiverio
en la agrietada noche de mi estío.
Las sombras y las puertas de esta herida
me cierran y oscurecen a la vida.

Pero quiero salir de mi sudario
quiero saborear el nuevo día
quiero la puerta abrir de mi sagrario
y buscar en mi noche la alegría.
¡Oh dioses acudid a mi kerigma
que quiero desprenderme de este estigma!

Pero cómo salir de mis pasiones,
de este torrente donde el verbo fluye.
Cómo escapar del mar de mis visiones
donde toda la calma se diluye.
Cómo buscar en la alegría el cielo
si sólo en mi dolor es donde vuelo.

He reído encontrando en la tristeza
la alegría escondida de lo ausente
y contemplo asombrado la belleza
del amor que sin cuerpo está presente.
Transfiguro el amor de la penumbra
en columna de luz que siempre alumbra.

Esta llama que prende nuestro adiós
es el fuego sagrado que sostiene
la presencia alargada de ese Dios
que quien creerlo no lo tiene.
Ese amor que se duele sin lamento
en cumbre silenciosa de tormento.

Me dicen los de siempre que estas cosas
han cambiado. Yo siento que el amor
declina su caudal como las rosas
sus pétalos; un pétalo: un dolor.
Un beso de la ausencia lo percibo
en el roce del sueño que yo avivo.

Dejadme que me crea yo un romántico,
Preguntad a los árboles mi nombre
os dirán con sus ramas este cántico:
sencilla y llanamente es sólo un hombre.
Un hombre que defiende su locura
de un mundo que amamanta la cordura.

¿Acaso es que los hombres ya dejaron
de ser? ¿Acaso puede sin la llama
latir el corazón? ¿O es que apagaron
para siempre la voz que siempre clama?
Que nadie mi silencio solicite
destruyendo la furia de este envite.

¿Porque como callar esta tormenta
donde brotan astillas de mis hueso
y rompe mis entrañas la sangrienta
comunión del latido de sus besos?
¡Hacia el cielo la voz, hacia el infierno
el clamor y hasta Dios el grito eterno!


“Elegía de un romántico” es un poema en honor de la sextina, estrofa poética olvidada en la actualidad.

www.josegarcíaperez.es

1 comentario:

  1. La muerte de mi gran amiga Lola me ha descentrado mucho, no he leido el copo hasta hoy.
    Ayer esparcimos su cenizas en el lugar que ella mas queria, no podran hacer lo mismo conmigo,no lo entenderian.
    Su silaba de ayer me encantó que bonita, que pocas lineas para tanto contenido.
    Su elegia de hoy es para mi un lamento, lamento que vivo en estos dias de música callada, en los que una hace balance de tantas cosas.
    Me siento orgullosa de mi misma(el orgullo no tiene que ver con el ego).He aprendido a lo largo de los años a amar en el silencio de mi almohada.
    "Los cuerdos" son eso,cuerdos, nunca lo entenderán. Pero el mundo es de los románticos, sin ellos el universo no tendria sentido

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