lunes, 6 de septiembre de 2010

Cincuenta años juntos



Existen tres formas de mirar y las tres son necesarias. La primera es mirar hacia atrás, con ella se consigue que el recuerdo se resguarde entre nosotros; la segunda es hacerlo hacia delante e intentar descubrir el futuro que nos espera; y la tercera, la que ofrece más dificultad, es tomar los ojos en nuestras manos, darles la vuelta y mirarnos hacia adentro buscando un no sé qué que dé sentido a toda nuestra existencia.

Hoy es una fecha significativa para Rosi, mi compañera, y para mí, pues hace cincuenta años que nos unimos en ese extraño vínculo matrimonial en que se comparten tristezas y alegrías. Celebramos eso que el personal llama “bodas de oro”, pero no es oro todo lo que reluce, pues en ese devenir toda clase de metales, preciosos o no, han acampado junto a nosotros.

Si miro hacia atrás me veo en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla introduciendo con tino la alianza en el dedo anular de ella. Si lo hago hacia delante observo que los surcos de nuestros rostros van formando arroyos por donde se van a deslizar los años, pocos o muchos, que nos quedan de existencia, años duros, de silencios, miradas de ternura, ayuda mutua y de hombros donde reclinar nuestras cabezas en soledad. Será un tiempo difícil, pero creo que estamos preparados para ello.

Ahora bien, si tomo los globos oculares, y a modo de linterna, los introduzco en el espacio temporal del medio siglo vivido con ella, puedo visualizar con nitidez aquellas alegrías y tristezas a las que prometimos hacer frente y de las que hemos salido vivos, aunque a veces heridos en profundidad. Por ahí pasan el nacimiento de nuestra hija, la muerte de nuestros padres, el milagro de las nietas, el trabajo conjunto en el mundo de la enseñanza, enfermedades de todo calibre, alegrías y risas, silencios aplastantes, momentos difíciles de convivencia, el respeto a la intimidad de cada uno y la tolerancia como basamento del edificio que hemos construido.

Haremos una sencilla y agradable fiesta en comunión con los cercanos y con vosotros, los lejanos en la distancia, para celebrar que ya no es necesario hablar de amor o decir te quiero para que sepamos que estamos más unidos que cuando nos prometimos hace medio siglo.

Una mirada de complicidad es suficiente.

Nota: Dejad constancia de que nuestra alegría es la vuestra. Tenéis espacio para ello: www.josegarciaperez.es, http://el-copo.blogspot.com y www.diariolatorre.es

6 comentarios:

  1. Queridos José y Rosi, enhorabuena por tan preciosa trayectoria,
    un abrazo de vuestro amigo,
    Antonio

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  2. Muchas felicidades!!!! Si no llega a ser por vosotros no tendría dos sobrinas tan fantásticas....aunque las vea poco, je je.

    Saludos y besos.

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  3. Enhorabuena y que sigan asi todos los años futuros. De todo corazon Isabel

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  4. Mi más sincero agradecimiento a Paco, Antonio e Isabel.

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  5. ... y a mi esto se me pasa sin poder felicitar a Don José...

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