lunes, 30 de agosto de 2010

Tabaco


Pongamos que llevo fumando 60 años a paquete por día. Si cada cajetilla contiene veinte cilindros de nicotina y por un año pasan trescientos sesenta días de de tedio y cinco de felicidad, resulta que si multiplicamos 365 días por 60 años y el resultado por 20 cigarillos, me he metido en los pulmones la cantidad de 438.000 residuos de alquitrán y toda clase de cianuro. Todo ello de forma voluntaria y creyendo que fumar es un placer.

Les voy a contar una pequeña vivencia. Allá por 1975 tuve una fuerte hemorragia de estómago provocada por una úlcera de duodeno; el doctor José Mª Moreno borró el tabaco de mi agenda de vicios. En ello estuve cerca de año y medio. No lo llevé mal.

Un día de 1976 el presidente Adolfo Suárez reunió a los secretarios provinciales de Andalucía, yo lo era por Málaga formando pareja con el actual Alcalde Málaga Francisco de la Torre Prados, que ejercía de presidente provincial.

Por aquellos tiempos de ilusiones democráticas, mi marca preferida de tabaco era Habanos, la misma que fumaba el añorado Suárez. Pues bien, reunidos los ocho secretarios, el presidente colocó en la mesa de reunión un paquetillo de habanos. Adolfo comenzó a hablarnos, quiero creer, sobre la problemática andaluza, pero yo tan sólo contemplaba la maravillosa cajetilla de cigarros. No me enteraba nada de lo que decía el de Cebreros, pues todas mis neuronas y los “bichitos” consiguientes habían quedado prendados de la manifestación sagrada de duro Habanos.

Me dije, después de más de un año el posible cigarrillo me va a saber a puro veneno. Con semejante reflexión, le eché bemoles al asunto y le dije al presi: “puedo echar un cigarrillo”. La primera calada fue una de las mayores satisfacciones de mi vida, fumaba y oía, fumaba y escuchaba, fumaba y fumaba. Y me perdí. Y perdido sigo.

Percibo que no me cabe más nicotina, no dejo de toser, odio el tabaco y he decidido dejarlo el día 1º de septiembre. A usted, a no ser que sea amigo o amiga, esta ilusión le importa un pimiento, pero lo cuento para que, de vez en cuando, me pregunten si cumplo con este deseo que hoy confieso.

Con su ayuda, soy capaz de conseguirlo.

www.josegarciaperez.es

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