martes, 17 de agosto de 2010

Poetas y POETAS


Hay poetas de la época “tal”, y los poetas. Los poetas de la época “tal” son los que asoman su rostro, en el sentido de “cara”, en un determinado tiempo político. Existieron paraísos “felipistas” y “aznaristas”. Los poetas, los de siempre, permanecen.

Están los poetas “cobijados”, y los poetas. Los poetas “cobijados” emergen a la sombra de algún poder establecidos. En Málaga, por ejemplo, al cobijo de Aurora Luque o Alfredo Taján o sea, al socarre del PSOE o del PP. Son como tejeringos pegajosos. Los poetas, los de siempre, son.

Existen los poetas de “circunstancias”, y los poetas. Los poetas de “circunstancias” llegan a la poesía a través de un acontecimiento que ha venido a perturbar su vida y su razón. No son malos poetas, tampoco buenos, sino iluminados. Los poetas, los de siempre, son el acontecimiento.

Pueblan el mundillo poético los poetas de “facultad”, pero también están los poetas. Los de “facultad” piensan que por beber en los clásicos están facultados para ser poetas. Los poetas, los de siempre, captan lo profundo de la vida y la cantan con sencillez.

Brotan los poetas “oficiales”, y persisten los poetas. El poeta “oficial” es el llamado a filas en cada evento oficial de la provincia. Lo mismo te azota con el pregón de la Feria del Libro que con el prólogo de un catálogo de pinturas. Hay uno por provincia, a no ser que diputación y ayuntamiento sean de signo distinto, en este casos cohabitan dos o tres en esmerada convivencia. Los poetas, los de siempre, mientras tanto, crean.

Viven los poetas de “editoriales”, y los poetas de siempre. Los poetas de “editoriales” tan sólo piensan en cómo entrar en los bastidores de las grandes o pequeñas empresas encargadas de la impresión de libros. La huella de sus vidas es un reguero de babilla pelotillera por los entresijos del mundo de la comercialización del libro. Duermen y sueñan con su inmortalización en un libro de pasta dura. Los poetas, los de siempre, no duermen.

En el dial de otoño, cuando la sintonía se encarama en la red de la duda, se abre paso, sin empujones, la figura del poeta. Su sombra es una más en la ciudad. Juega a volar con las hojas que aúllan. Y lo consigue.

www.josegarciaperez.es

1 comentario:

  1. ... los acoplados, los que se acoplan. Los necesarios, los necesitados. Los que escriben sin hablar, los que hablan para escribir. Los premiados por su verso, los premiados por su verbo. Los creyentes, los creídos...

    ResponderEliminar