jueves, 5 de agosto de 2010

La batalla de Madrid

Dejemos claro lo siguiente: me da exactamente igual que gane el PSOE o el PP en Madrid, capital y Comunidad Autónoma. Y ello ocurre porque vivo, física y mentalmente, a miles de kilómetros de Madrid. Como ciudadano que arrastra su esqueleto cubierto por un pellejo ya pasado y pesado, me preocupan un par de cosas, a saber: que desaparezca la verja del Puerto de Málaga y que el alcalde de la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia coloque cuatro contenedores más en calle Peso de la Harina. Y mentalmente me la trae floja, que es como siempre está, todo aquello que ocurra más allá de las cinco neuronas que me quedan y que tengo que alimentar mediante opiniones, pamperos y la nostalgia del recuerdo de mi niñez y la aventura del futuro de mis nietas.

Dicho lo anterior, dicen los entendidos que van a colocar frente a Ruiz Gallardón, histórico de Alianza Popular y con vitola de progresista, a un tal Jaime con apellido muy raro que no me atrevo a transcribir y que, por lo que se ve, quiere chupar rueda del golazo que Iniesta incrustó en la red holandesa y que puede servir para crear una nueva estrofa en el himno nacional de Holanda para honra del capitán Alatriste.

Un servidor, que en esto de la política, tiene un tufillo prehistórico pasado ya de moda, no ve en el tal Jaime nada que pueda poner nervioso a don Alberto.

Frente a Esperanza Aguirre, a la que tildan de liberal, cosa que no creo sea, van a colocar a la ministra Trinidad Jiménez, la derrotada hace ocho años por Gallardón, a pesar de su negra chupa. La Trini, que es como me gusta nombrarla, ostenta siempre una amplia sonrisa hipocritilla pase lo que pase.

Pues bien, dicen de ella que está realizando una buena gestión al frente del Ministerio de Sanidad, y ello a pesar, demos gracias a Dios, de que todas las competencias en materia de Sanidad están transferidas a los distintos reinos de taifas. La Trini es una derrochona en sonrisas y euros, y sino recuerden cuando trató de banderillearnos con lo de la puerca gripe que comenzó con un corrido mexicano.

Más de cuatro millones de vacunas han sido arrojadas a la basura, o sea, un buen puñado de millones de euros pagados por la sumisa españolada.

Eso sí, ella, la Trini, sigue sin perder la sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada