lunes, 9 de agosto de 2010

El elefante y el cisne



Rafael Velasco, vicesecretario general del PSOE de Andalucía, cordobés para más señas y que ha apostado sin pudor alguno para que Córdoba, en detrimento de Málaga, se haga con la capitalidad cultural europea para el año 2016, ha asegurado que las encuestas que maneja su partido para las elecciones municipales les otorgan una victoria segura en todas las capitales andaluzas.

Mientras el malagueño Trillo va recorriendo las calles malagueñas en un triciclo exigiendo elecciones primarias y el tal Velasco niega el pan y la sal a la democracia interna del partido, Zapatero parece haber perdido su encanto al no lograr convencer al secretario general del PSM, antigua y peligrosa Federación Socialista Madrileña, a que ceda su puesto a la ministra Trinidad Jiménez, por lo que se espera que en septiembre asistamos a un buen culebrón en la capital del Reino.

Mientras todo ello ocurre, que personalmente me importa un bledo, Velasco ha comparado al PSOE con un elefante que avanza lento en tiempos preelectorales, pero que en cuanto llega el momento crucial de que la ciudadanía deposite el voto en las urnas se convierte en un auténtico lince con capacidad de conseguir logros que nadie puede suponer.

En esto de los linces, nadie sabe más que los socialistas andaluces. Ya ven, declarada estirpe a extinguir, por Doñana corretean el par de linces más mimados que pueda uno imaginarse y que su cuidado da de comer a un buen número de personas con vitolas socialistas.

Mientras tanto el paquidermo institucional del poder, la Junta de Andalucía, la que da y quita votos según se gestione el dinero público, va arrastrando su trompa lentamente hacia el cementerio de elefantes, al que, según encuestas de signos diferentes a las de Velasco, pueden ser enterrados un buen número de ellos en las próximas elecciones municipales.

Ocurra lo que ocurra, pues todo está por ver, lo único verdadero es que de nuevo los jornaleros andaluces marchan en pelotón hacia la vendimia francesa.

En eso ganamos a elefantes y linces.

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