jueves, 12 de agosto de 2010

¿Conspiración de silencio?, el expediente


He recibido un cachiporrazo a través de un email oculto en el que el cobarde anónimo me viene a decir que es una vergüenza que yo salga en defensa de mí mismo en lo que respecta a mi posible nombramiento como Hijo Adoptivo de Málaga, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, ya ven que por silenciar lo hace hasta con unos papeles que, además de ser entregados oficialmente, volvieron a ser remitidos por correo fax a don Miguel Briones, Delegado de Cultura, acusando recibo del mismo pero sin contestar al remitente.

Sé con certeza que al mostrar al público esta conspiración de silencio no puedo optar a ninguna clase de reconocimiento, pero como no hay, por ahora, nadie que entre al trapo, lo hago por descubrir los sutiles pasillos de la Administración local, la hipocresía que acampa en ellos y el recochineo de sus habitantes.

Que yo recuerde, entre los últimos malagueños y foráneos engalanados con la orla de Hijo Predilecto o Adoptivo del perímetro que de aquí a unos días se va a sazonar con la Feria de Málaga, se encuentran algún amigo de un afamado artista de cine, exiliados de la guerra civil y hasta el primer secretario que tuvo el PCE en Málaga, algo que me parece bien, aunque otros niños de la posguerra civil padecimos lo nuestro y alguno de ellos, mi caso, fui el primer secretario general de la extinta UCD de nuestra provincia.

Tal vez esto último, ser huérfano político, influya bastante en el maldito silencio que desde la Delegación Municipal de Cultura, comandada por el señor Briones, reina sobre todo lo que converge en mi persona como ser integrado en el mundo de nuestra cultura local.

No sé la causa, pero es sospechoso que desde su llegada al edificio del Archivo Municipal, sito en La Alameda, dinamitara, sin previo aviso, una actividad cultural, Poesía en los barrios, coordinada por un servidor, más tarde, con el beneplácito del Alcalde De La Torre Prados y toda la cúpula del PP, incluido su presidente Elías Bendodo, guillotinara la colección de poesía “Ancha del Carmen” y que ahora un espeso silencio cubra el expediente en que un buen número de cualificados ciudadanos de Málaga, y fuera de ella, rubricaron su voluntad de que el botafumeiro del reconocimiento pudiera rozarme.

Por ellos, y nada más que por ellos, seguiré este purgatorio. Se lo merecen.

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