martes, 13 de julio de 2010

Política y Fútbol


Durante la Feria del Libro de Sevilla de 2009, asistí, como invitado, a una Mesa Redonda en la que se debatía el tema “Fútbol y Literatura”. Me acompañaban en el debate, o era yo el que me sumaba a sus saberes: Andrés Sorel, Secretario General de la Asociación Colegial de Escritores y furibundo madridista y Antonio Hernández, Premio Nacional de Poesía, autor de “La marcha verde”, que ahora quieren teatralizar en Cádiz, y el bético que más sabe de la historia del Viva er Beti manque pierda.

Hicimos ver que la FIFA, organización no gubernamental, es casi tan poderosa como la ONU y que las naciones que empiezan a hacer su historia tratan de ser acogidas por la FIFA antes que por la Organización de Naciones Unidas. El fútbol es en la actualidad un negocio como la copa de un pino y deja más dividendos que cualquiera de las acciones de los gobiernos occidentales.

Tal vez sea por eso el emperramiento de la clase política catalanista por introducir en su tejido estatutario la formación de distintas selecciones nacionales deportivas que van desde el fútbol al baloncesto, pasando por todas y cada una de las facetas del deporte.

Mañana, Dios mediante y pasada la fiebre de la alzada de la Copa del Mundo de Fútbol por Iker Casilla, se reúnen en el hemiciclo de la calle de San Jerónimo, la selecciones de PSOE, PP, CiU y el resto, para echar un rato sobre el Estado de la Nación Española y es previsible que, por un lado y otro, se eche mano al fútbol para las mil triquiñuelas de la dialéctica política.

Lo de la cháchara de mañana, que debe ser un tostón equivalente al que yo estoy dando esta mañana, ha impedido que Zapatero y Rajoy se acerquen a Sudáfrica para disfrutar en directo del gol de Iniesta, y ambos han puesto como excusa que tenían que preparar exhaustivamente sus respectivos discursos.

Es mentira, lo que les preocupaba es que España perdiera ante Holanda y fueran tildados de gafes, como si no lo fueran desde hace tiempo.

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