viernes, 2 de julio de 2010

A Mariví Romero, con cariño


Mi muy querida Mariví Romero, concejala popular del Ayuntamiento de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, te escribo estas líneas en el día que cumplo ocho mil columnas escritas día a día, exceptuando un par de meses que descanso los sábados.

Tras tanto teclear he llegado a la conclusión que todo lo que se escriba sobre la vida política y sus protagonistas, tú entre ellos, es un brindis que no importa al lector ni al destinatario. Ya ves, por ejemplo, la huelga del Metro de Madrid o la que se avecina para la feria de San Miguel, cuando las moscas acuden a los últimos vestigios de las calores del veranillo del membrillo. Y es que los políticos, tú también, tienen unas orejeras que les impiden ver lo que ocurre a su alrededor y solamente arrean al burro en la dirección predeterminada.

Querida Mariví estoy muy dolido contigo. Es seguro, son tantas tus preocupaciones, que no te acuerdas que allá por el otoño de 2008, el día que se inauguró el Museo de Flamenco de la Peña “Juan Breva”, estaba allí con los cantaores Arrebola, Pepe el de Campillos y Antonio de Canillas, cuando hiciste un aparte conmigo, sin copas de por medio, y sin venir a cuento me dijiste que el próximo año, o sea, en 2009, el Alcalde Francisco de la Torre y tú misma me ibais a hacer un regalo firmado por ambos. No se lo digas a nadie, me pediste por favor.

Pero mira, querida Mariví, una alegría empieza a serlo cuando se comparte con otros y aquel día, lo que son las cosas, una de mis nietas, Elena, que por aquel entonces tenía siete añitos, estaba en casa y se lo conté. Y se puso la mar de contenta, pero la jodida niña, ya tiene nueve años, posee una memoria prodigiosa y no hay día que no me pregunte por el regalo.

Ya no sé qué decirle, pues no sería bueno insinuar que el Alcalde Francisco de la Torre, un digno señor, se ha rajado como en tantas otras cosas; tampoco sería prudente afirmar a Elena, que me quiere a rabiar, que tú, un día porque sí, me tomaste mi escaso pelo recogido en coleta que bate al aire, o sea, que te cachondeaste de mí.

A un par de amigos míos que se dedican a escribir cosillas de mala manera, les voy a pedir que te pregunten por el regalo en cuestión.

Sobre el amor, la poesía y cosas como las que cuento hoy van a formar parte de mi diario de copos. Al menos lo pasaré bien y haré realidad aquel slogan del mayo del 68: “que nuestros sueños sean sus pesadillas”. Y es que durante muchísimos días mi nieta Elena estuvo soñando, yo tenía pesadillas y tú te reías a carcajadas de nosotros.

Ea, ya no te quiero ni te votaré.

2 comentarios:

  1. Mujer, muje, mujer... eso no se haaaaceeee.

    ResponderEliminar
  2. Voy a intentar tomarme el verano en plan cachondo.
    Te acabo de enviar el pequeño librito de Voces/Tintas.
    Lo mejor son las caricaturas.
    Suerte mañana.

    ResponderEliminar