lunes, 5 de julio de 2010

El día que todos fuimos alemanes


Aunque sábado de julio, el día comenzó con trabajo cultural. Resulta que las Juntas Directivas de las dos Asociaciones de Escritores más importantes de Andalucía, y no es que uno se ponga moños, tampoco me los quito, me refiero a la Sección Autónoma de Andalucía de ACE, que me honro en presidir, y la de Críticos Literarios de Andalucía, cuyo mandamás es nuestro compañero de columnas Morales Lomas, nos reuníamos conjuntamente para adherirnos, apoyar y trabajar para que la Capital Cultural Europea 2016 recaiga en una de los dos ciudades hermanas, a saber, Málaga o Córdoba, y a tal fin vamos a presentar proyectos culturales que concurran en esa finalidad.

Ahora bien, quede claro que yo miento poco, mi mente estaba también amueblada para disfrutar como un cosaco con la tarde futbolera que se nos venía encima para gozar y sufrir, siempre van unidos ambos sentimientos, con los choques entre Alemania y Argentina, y posteriormente con Paraguay y España. De momento, y ello es saludable, al menos en parte, nos hemos salvado del prometido despelote de Maradona si ganaba el Mundial y de una bellísima paraguaya, lo que tiene un pase, pero lo de don Diego pudo haber sido una imagen imborrable para nuestros menores.

Dado que los de Polanco facilitaban, previo pago, la visión de la pasada alemana, y que uno no tiene contrato con ellos, me refugié en el santuario futbolístico de Gran Vía, calle Don Cristián, y con los consabidos pamperos que llegan, vienen, se evaporan y son absorbidos por la flora intestinal, grité, gritamos como energúmenos los cuatros chícharos que los teutones introdujeron en la ramplona chulería del que se llegó a creer Dios y hoy es un simple espantapájaros.

El goool de Villa fue cantado con más pulmones que los de los alemanes, pero el fútbol que realizó la selección alemana fue de tiralíneas, lo mismito que hacía la “roja” hace un poco de tiempo pero con dos flechas por los extremos, que por ahí es donde se hace daño.

Pasado mañana estamos citados para ver un buen espectáculo, pues ambas selecciones van a salir a ganar, o sea, a dejar jugar. Apuesto por los nuestros, pero, por favor, que me saquen a Jesús Navas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario