martes, 27 de julio de 2010

El Copo. Santorini


Sales del camarote ataviado de turista, ya saben, calzón corto, tenis, ancho sombrero, esa especie de cartera que te estrangula el cuello y una linda y discreta blanca camiseta con dos leyendas. En la parte delantera, se lee: Soy… y en la trasera se da la respuesta, a saber, …el abuelo de Carmen. Queda bien, porque el personal te mira de frente y se pregunta ¿quién será?, cuando leen la respuesta, una sonrisa florece en sus labios. No me atrevo a decir que en mi vida paso haciendo el bien, pero sí obteniendo sonrisas si el que te lee o escucha tiene un mínimo de ironía, ese humor propio de los inteligentes.

Aquí la gente desayuna tres o cuatro veces, o más. Yo no me salgo del vicio trinitario: zumo de naranja, pan con aceite y un café que aquí es un pucherete sin estridencias.

Santorini es la joya de las Cícladas amada y codiciada por fenicios y dorios hasta que en el 1500 antes de Cristo, la explosión de su volcán la convirtió en manifestación azul y blanca que mira al precipicio del hueco dejado por la Naturaleza. Y Oia, ese mirador natural que atrae y embruja, como me pasó anoche con Sandra: ¿qué deseará?

A lo alto del cielo de Santorini, tras desembarcar en barcazas, se sube a lomos de burros o en un funicular. Cualquiera les quitaba a las niñas el montarse en el burrito y cualquiera me convencía a mí de que no lo hiciese en el funicular. Lo importantes es el encuentro, aunque los caminos sean diferentes. Y nos encontramos.

Un consejo. Si alguna vez desea degustar un buen pulpo asado no dude en ir al pequeño puertecito de Armeni.

Ya en el Zenith, aseados y ataviados como personas, pasamos los seis al comedor. Algún día, si no me olvido, intentaré explicar la ceremonia de las cenas en un crucero.

Ellos se fueron al teatro y yo opté por el pequeño casino y una de las mesas de blackjack. Me entretengo, fumo, no me juego las pestañas y, como buen optimista, pienso que puedo ganar.

Percibí el verde de sus ojos en mi nuca, pero permanecí impasible. Se sentó junto a mí y susurró: -Hola, abuelo.

Doblé y gané.

www.josegarciaperez.es
http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario