miércoles, 9 de junio de 2010

Y se hizo la luz


El tijeretazo, causa de la huelga de funcionarios, se debe, no se olvide, a que la CiU de Durán y Lleida, se abstuvo en el Congreso de los Diputados consiguiendo con su falta de compromiso que el recorte impuesto por Zapatero, con sorpresa y alevosía, saliera adelante hasta llegar a las nóminas de los tristes funcionarios y a los congeladores de los jubilados.
Anterior a ese maligno Pleno de sus señorías, se celebró otro marrón en el que ZP anunció sus diestras intenciones, cebarse con los débiles y dejar tranquilos a los poderosos. Justo ese momento, si hubiese vergüenza sindicalista en este país, hubiese sido el oportuno para que la ciudadanía jubilada y funcionarial se hubiese movilizado, bien a través de los subvencionados Méndez y Toxo o bien mediante sms para llegar a tiempo antes de que la vampira, que no vampiresa, Salgado hubiese succionado la calderilla de los cinco millones de españoles.
Pero no fue así porque la gente está falta de reflejos y pensando en la “roja”, y nos la metieron doblada que, según los expertos en guarradas de ese tipo, es como más duele.
Y ha sido ahora, con las nóminas ya confeccionadas con la cornada al funcionariado, cuando los queridos del alma y de la pasta de Zapatero, los citados Méndez y Toxo, han hecho el amago de buscar unas pocas de banderolas y silbatos para parecer lo que no son, sindicalistas de clase, y unos pocos funcionarios de buena fe han arrimado a las arcas de la ruinosa Hacienda Pública un día de sus haberes.
Ir a por la cojonera de Zapatero y agarrarlo por sus partes íntimas, también llamadas huevos, lo tenemos a punto de caramelo.
Vean ustedes si no, el inútil de Miguel Sebastián, el que presumía que nos iba a regalar una bombilla a cada españolito, acaba de anunciar que desea subirnos el recibo de la luz un 4%. Tenemos dos opciones, a saber, portarnos como unos cabrones redomados o armar una marimorena de mucho cuidado con el apoyo o no de Méndez y Toxo.
Salgamos ahora a la calle, porque ahora es el momento aunque juegue la “roja”, y vayamos a las delegaciones de Industria a por todas. No es necesario portar banderolas y soplar silbatos, vayamos a cuerpo serrano y hagamos ver a nuestros mandamases que no somos un rebaño sumiso que nos tragamos lo que nos echen.
Ponle fecha y pásalo, la guerra es la guerra.

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