viernes, 25 de junio de 2010

Vuelve a ganar Suiza


Suiza es la que nos ha colocado en el disparadero de jugarnos hoy el “orgullo” en la guerra que mantendremos esta noche con la selección de fútbol de Chile. Unas pocas de ocasiones desperdiciadas y un gol de churro, con sangre española derramada, nos han introducido en este vértigo nocturno que aliviaremos con la ingestión de alguna que otra bebida etílica.

Pero siendo lo anterior importante, que lo es pero no en demasía, el golazo suizo nos lo ha colocado una selección española de tres mil sinvergüenzas españoles que han introducido en el paraíso fiscal de Suiza la no módica cantidad de unos diez mil millones de euros para no pagar a la Hacienda de Salgado lo que abonan los esqueléticos funcionarios, algunos jubilados congelados, lo poco que va quedando de la clase trabajadora, los sufridos pequeños empresarios, autónomos y los profesionales liberales con una pizca de solidaridad.

El burka, esa especie de cárcel que envuelve a determinadas mujeres islamitas, es un juego de parchís comparado con las cajas fuertes suizas donde se esconden acaudaladas fortunas de españoles anónimos a los que deseamos se les desnude de su particular burka.

Exigimos saber sus nombres y apellidos, profesiones; deseamos que el peso de la Ley, ay la Ley, recaiga sobre ellos; nos oponemos como desea la Vicepresidenta segunda del Gobierno a que se les invite a diligenciar declaraciones complementarias para que abonen el 20% de lo defraudado; solicitamos justicia y legalidad; requerimos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que la fuerza de la igualdad sobrevuele sobre estos defraudadores; nos negamos a que se evite la responsabilidad penal.

Y todo ello lo solicitamos, no porque Suiza nos ganara por un gol de carambola, sino por dignidad, solidaridad e igualdad.

Y si nos vence Chile esta noche, que no va a ocurrir, nos da igual siempre que estos depredadores de la poca riqueza española abonen la deuda que tiene contraída con nuestra sociedad.

Que así sea, y sino que las urnas denuncien la debilidad de nuestros actuales gobernantes.

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