martes, 15 de junio de 2010

Silicona y vuvuzuela


Suenan distintos tambores de guerra. El más importante de ellos procede de tierras donde la Merkel gobierna. Anuncia que se está preparando un rescate a lo griego para España, pues los bancos españoles, según la percusión germana, están en las últimas.

Tal vez a ello sea debida la prisa que tienen los miembros y miembras del gobierno de Zapatero por realizar la tan cacareada reforma laboral mediante decretazo al canto. Nunca ha existido una reforma de ese tipo que beneficie a la clase trabajadora. Es por ello que los sindicatos nacionales y nacionalistas anuncien esas dos palabras que tan mal suenan en los tímpanos de gobernantes y empresarios, a saber, huelga general.

Los cocos de Comisiones Obreras han hecho saber su deseo de convocarla y hoy mismo se sabrá la fecha. Los sindicatos nacionalistas vascos: ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, HIRU y EHNE ya han anunciado que el próximo día 29 de junio se ponen los machos. Nos queda por saber, aparte de USO, CSIF y CGT, que harán los cándidos muchachos de UGT, aunque todo hace suponer que van a dar un paso hacia delante.

Quedan por saber dos detalles. Uno: si las banderolas, los silbatos y la silicona, material este último imprescindible para que se note el farol, se pondrán en marcha antes o después del verano. Dos: si la famosa vuvuzuela, trompeta con sonidos de abejorros, usada en el Mundial de Fútbol, será incorporada a la lucha de clases.

Tengo mi particular opinión sobre ambos detalles. Uno: una huelga general se lleva a cabo cuando más duele a la ciudadanía, y dado que los que se tomarán, tomaremos, vacaciones serán los que mejor llevan la crisis y los que se queden sin ellas serán los tiesos, yo la colocaría el 1º de julio, inicio del éxodo a por el bronce, divorcio y la rubia cerveza.

Dos y muy importante: la vuvuzuela quedaría incorporada por los siglos de los siglos al gran reto sindical. Para cada liberado sindical una vuvuzuela, roja por supuesto, y que ese tronar de abejorros, junto a algún que otro siliconazo, se convierta en un moderno signo de identidad que nos diferencie de las paparruchadas de enarbolar banderolas y portar silbatos.

Ya saben: por la vuvuzuela al poder. Viva Mandela.

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