viernes, 18 de junio de 2010

Por el litio, ¡Viva España!


Afganistán es rica a punta de pala y excavadora. Ello se deduce de una información del The New York Times que asegura el descubrimiento de grandes yacimientos de litio, oro y cobre en el subsuelo de las montañas donde los talibanes resisten, ordenan y se baten a muerte contra medio mundo por ahora, y digo hasta ahora porque al rebufo de la noticia, el otro medio, me refiero al mundo, aparecerá por las cercanías de Kabul en menos que cantaba un gallo de los de antes.

Las cosas son caras cuando escasean, caso del amor que es el sentimiento más preciado que existe por su volatilidad. En alguna ocasión leí o escuché que si el mundo fuese de oro los hombres, por supuesto que también las mujeres, se matarían por un puñado de tierra. Al no ser así, es por lo que en la actualidad florecen como hongos esos pequeños y destartalados comercios en los que se lee: COMPRO ORO.

Pues bien, siendo el oro el metal por excelencia, es al litio al que las grandes multinacionales le tienen puesto el ojo por los grandes beneficios que obtienen de él. Hace una pizca de tiempo la tonelada de litio se pagaba a 300 dólares, hoy su precio es de 4.000 dólares, pero dada la gran demanda que existe en la actualidad puede llegar a pagarse a un millón de machacantes estadounidenses.

Bolivia es hasta ahora la bienaventurada, pero con el notición de Afganístán este blando y plateado alcalino metal puede atraer a más países a la guerra del burka y del opio, y ahora del litio.

El litio se usa para baterías por computadoras, portátiles, armas nucleares, aviones de verdad y toda clase de enseres que ahora se chamuscan a porrillo. Especialmente en medicina, para el tratamiento del desequilibrio bipolar, ese trastorno que es capaz de desestabilizar el estado de ánimo de los españoles que ayer nos creíamos campeones mundiales de fútbol y hoy rezamos para ganar a Honduras.

Pues bien, el litio, imprescindible para España por el desequilibrio bipolar, izquierda-derecha, que padece Zapatero, podría convertirse en nuestra única razón de Estado para continuar en Afganistán pegando tiros.

Por el litio, ¡viva España!

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